sábado, 16 de marzo de 2013

El verdadero amor

“El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo” (1 Juan 2:10)


En el momento en que recibimos a Jesucristo como Señor y Salvador, nos iniciamos en el proceso de salud total; conocer la aceptación y el amor incondicional de Dios dándonos a su Hijo, es el punto de partida en el proceso de sanidad. Su verdad es aceptada en nuestro corazón y se convierte en vida, la vida de Cristo; comenzando a manifestarse nuevos pensamientos, actitudes y conductas.

Podemos revisar nuestro ser interior y comprender la necesidad de cambiar. Damos pasos de fe en dirección a la fuente de amor y, entonces, Él derrama su gracia, nos sana y restaura. Así mismo, nos da una nueva capacidad para amar y relacionarnos de manera constructiva con quienes nos rodean. Podemos afirmar que el hilo conductor que garantiza el éxito en este proceso de restauración y transformación personal, es el amor. Pero también lo sigue siendo en la restauración de nuestras relaciones interpersonales. Lo más maravilloso es que este amor viene de Dios para los demás a través de nosotros. Es decir, su origen es espiritual. Esto significa que este amor, cuya raíz griega es “ágape”, posee unas características que lo hacen precioso y absolutamente benéfico, las cuales son descritas por el apóstol Pablo en 1 Corintios 13:4-8:

Es sufrido: Paciente con las imperfecciones de las personas, asumiendo el compromiso de ayudarlas a acercarse a Aquel que las puede sanar

Es benigno: Es activo en hacer el bien. Tiene una benevolencia incondicional No tiene envidia: No es posesivo ni celoso. Es seguro y disfruta la bendición que Dios le da y por tanto busca lo mejor para los demás, alegrándose en sus bendiciones

No es jactancioso: No hace ostentación de sí mismo

No se envanece: No es soberbio, vanidoso o arrogante No hace nada indebido: Es delicado, amable y compasivo. Da buen ejemplo

No busca lo suyo: Tiene en cuenta las necesidades de los demás. Desea lo mejor para el otro, aun cuando eso implique ir más allá de los propios deseos

No se irrita ni guarda rencor: Descubre en las ofensas de otros, oportunidades para ayudarles.

No lleva cuentas de cuánto le han hecho sufrir

Todo lo cree: Cree lo mejor de los demás, no es suspicaz

Todo lo espera: Es paciente, no se desanima con la gente, cree en su futuro

Nunca deja de ser: El amor es una decisión, un compromiso, no es una emoción.

No depende de lo que los demás hagan.

No tiene nada que ver con el agrado o el afecto, sino con la presencia de Dios, el amor perfecto, en mí.

¿Estamos experimentando esta calidad de amor verdadero y eterno?

“Padre amado gracias por esta mañana que nos permites estar en Tu presencia, por permitirnos estar en familia, por Tus bendiciones, por todo el amor que Tu nos das día tras día, porque en Ti solo podemos encontrar amor, paz, porque en Ti solo vemos la luz, Tu amor sanador, que nos brinda aliento, nuevas fuerzas, porque en Tu amor todo lo podemos, porque en Ti toda esperanza es positiva, Tu nunca quitas, siempre añades, porque Tu amor es perdonador y es perfecto. Al conocer las características del verdadero amor, nos sentimos conmovidos al saber que así nos amas. Que de todo esto lo podemos disfrutar día a día a plenitud. Te pedimos Señor que tu amor inunde cada día nuestro ser para brindarlo a nuestra esposa (o), hijas (o), familia, padres hermanos ya toda persona y en todo momento, que nuestro amor siembre esperanza al mundo que tanto lo necesita. Ayúdanos Padre Dios a cumplir Tu principal mandato de amarte a Ti con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente. Y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos porque el amor no hace mal al prójimo. Porque el amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Padre Dios Tu eres el verdadero amor, porque Tu eres amor, eres luz, esa es Tu naturaleza. De que nos sirve todas las riquezas del mundo si no tenemos Tú amor.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".
rc

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