miércoles, 27 de marzo de 2013

Jesús mi aliento de vida

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35)


Podemos afirmar que para los discípulos no era difícil asimilar este tipo de enseñanzas de Jesús. Sabían perfectamente que, aun cuando Jesús había dado de comer al hambriento y con sus propios ojos habían visto brotar los panes de los cestos sin que se agotaran, hasta haber alimentado a toda una multitud de miles, Él no les hablaba simplemente del nutriente físico.

Pienso que mientras Jesús hablaba, venían a sus mentes las conocidas escenas que desde que abrieron sus ojos al mundo, percibieron sus sentidos: los rebaños como copos de algodón adornando alegremente las verdes campiñas de Israel, calentadas por el sol radiante y los pastorcitos corriendo tras ellas, jugueteando mientras sus padres buscaban una fuente de agua limpia para abrevarlas y los pastos más tiernos para apacentarlas. Sólo quien conoce muy bien el oficio de pastor, sabe que las ovejas son animalitos desvalidos e indefensos, que por su naturaleza son tímidas, cortas de vista pero con un oído muy agudo, que se abaten fácilmente si no tienen pronto alimento fresco y suficiente agua.

Sólo quien ha cuidado ovejas, podría hablar de esta forma y lograr una profunda y real comprensión de su mensaje. Ahora sabían que el mensaje ubicaba a Jesús como su pastor, y a ellos como las ovejas del rebaño. Esto implicaba que debían depender completamente de Él para su sustento, guía y protección. Era claro, que Él estaba dispuesto a ejercer su labor con entrega, con profundo amor y paciencia. Los resultados dependerían solamente de que ellos, como ovejas, creyeran, vinieran y permanecieran siempre cerca, formando parte del rebaño, oyendo atentamente la voz de su pastor y dejándose guiar a los pastos que saciarían su hambre y a las aguas de vida que calmarían su sed.

También a nosotros, el Buen Pastor Jesucristo, nos invita para que tomemos el alimento de su Palabra que nos nutre, sana y desarrolla. ¿Cómo lo podemos hacer? A través de cinco pasos que se convertirán en nuestras cinco vías de alimentación, a manera de prácticas diarias que se vuelvan hábitos saludables de vida, a saber: Oírla, leerla, estudiarla, memorizarla y meditarla. ¡Comencemos hoy mismo, y nunca más, nada nos faltará!

“Mi Buen Pastor, gracias por la noche de descanso, poder levantarnos y recordar lo maravilloso que Tu eres con nosotros, permitirnos estar contigo. Te damos gracias por la dicha de estar en Tu presencia, por esa maravillosa familia que nos has regalado, por el hogar, por nuestra esposa (o), hijas (o), padres, hermanos (a) y familia en fe. Te aclamamos y te alabamos, por todo lo que Tú nos has dado, Tú nos das la luz al justo, te glorificamos, hoy te cantamos, te seguiremos, porque eres digno de todo honor, nos postramos ante Ti, en Ti encontramos nuestro aliento y pan de vida, reconocemos que Jehová es Dios; Él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Gracias por hacernos parte de Tu maravilloso redil. Enséñame a conocerte cada día más. Agudiza nuestro oído para escucharte, sensibiliza nuestro corazón para creerte, vigoriza nuestra voluntad para obedecerte. Que tu Espíritu nos fortalezca para seguir tu consejo y tu instrucción y seamos así unas ovejitas sumisas que tú puedas cuidar y apacentar en los mejores pastos, en los más ricos abrevaderos. Disponemos nuestras vidas para desarrollar el hábito de oír, leer, estudiar, memorizar y meditar tu Palabra. Haremos de ella nuestro Manual de Vida, nuestra brújula, nuestra carta de navegación. Tu eres nuestro buen pastor, Tu nunca nos abandonarás, siempre nos cuidaras porque Tu eres nuestro pan de vida y nuestro aliento eterno.” Amén”

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".
rc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vives o Sobrevives

Ningún barco está seguro fuera del puerto, pero los barcos se construyeron para navegar los mares, no para buscar la seguridad. Unas persona...