jueves, 21 de marzo de 2013

La virgen María ejemplo para imitar

TÍTULO : MARÍA, EJEMPLO DE HUMILDAD
“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.” (Luc 1:38)

En todas las épocas de la vida, la sociedad se ha regido por normas, creencias y prácticas que podían inutilizar o invalidar el papel de ciertas personas, en el medio que les ha tocado y en el que hoy les toca vivir. Lo que digan o piensen de nosotros, anulan muchas veces nuestra capacidad de vernos valiosos; este miedo paralizante nos puede llevar a vivir vidas grises, en las que la realización personal no se hace presente.
La falsa modestia y la humildad mal entendida hacen que perdamos oportunidades, que quizás no se vuelvan a repetir. Recuerdo una ocasión en la que un joven me contaba su experiencia en una entrevista de trabajo. El joven en cuestión era muy bien educado, pulcro y con una vasta experiencia en su área laboral. Al momento de la entrevista con el jefe de personal, éste quedó sorprendido por la hoja de vida y juventud del aspirante; veamos entonces, cómo, se desarrolló la entrevista:
ENTREVISTADOR: “Por lo que veo en esta carpeta, eres el mejor de tu empresa”
JOVEN ASPIRANTE: “No tanto Señor”
ENTREVISTADOR: “¡Entonces qué!¿Hay otro mejor?
JOVEN ASPIRANTE: “Bueno, talvez Mario”
ENTREVISTADOR: “Dame su dirección, necesito al mejor”

Ésto puede sucedernos cuando creemos que si decimos lo buenos que somos en alguna área, pecamos de vanidosos. María es un ejemplo de humildad y de disposición a servir; estudiar su vida siempre será un desafío, por eso hoy concluiremos diciendo lo siguiente: Los mejores siervos de Dios son, con frecuencia, gente sencilla y dispuesta a servirle. Los planes de Dios incluyen hechos extraordinarios en gente sencilla; el temple y carácter de una persona se revelan ante lo inesperado.

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