viernes, 19 de abril de 2013

La buena enseñanza

Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.” (Proverbios 4:1-2)

Es dramático observar muchas personas que podrían ser influyentes en la vida, pero que desafortunadamente el conformismo, la falta de empeño, la falta de fe, les impiden alcanzar esos propósitos excelentes para los que fueron creados. Lograr destacarnos e influir en otros con nuestro ejemplo requiere que nos comprometamos totalmente. El camino que el Señor nos indica para distinguirnos en nuestro diario vivir, es volvernos a Él y aprender a poner por obra sus instrucciones, reconociéndolo en todos nuestros caminos, esto es, en nuestra manera de pensar, de sentir, de actuar y de decidir. Muchas de nosotros nos afanamos por brillar con luz propia, por destacarnos en nuestras actividades, nos esforzamos para formar una familia modelo, hijos ejemplares; también por ser profesionales, empleados, empresarios, maestros virtuosos, etc. Pero aunque todos estos esfuerzos son buenos, no son los correctos ni suficientes; cualquier empeño que hagamos según nuestro propio criterio sin tener en cuenta los principios divinos, nos llevarán al fracaso seguro. Por el contrario, ¿Qué ganancia obtenemos adquiriendo sabiduría?

-La sabiduría nos protegerá de tomar decisiones equivocadas, llevándonos a vivir más tranquilos, seguros y felices

-Nos cuidará y guardará de muchos peligros y fracasos, pues Dios será nuestro ayudador y amigo -La sabiduría nos colocará en honra, pues nos conducirá por el camino de la verdad y la honestidad, en el cual Dios se agrada y recompensa
-La sabiduría nos da brillo, nos hace resplandecer y ser especiales.
-La sabiduría nos guardará de poner en juego nuestros principios, nos guardará de ir por el camino de los perversos.
-La sabiduría nos capacita para vivir una vida santa, justa, con sentido y felicidad.
-Nuestros caminos serán iluminados por la luz perfecta de Cristo, así que ya no andaremos en tinieblas.

Cualquier actividad, trabajo o profesión que tengamos y anhelemos realizar con excelencia, merece que busquemos primero la sabiduría y la inteligencia que Dios da. Entonces, tendremos lucidez en nuestra mente y nuestros pensamientos serán edificantes, positivos, creativos, progresistas. También tendremos equilibrio emocional lo cual nos llevará a actuar no basado en nuestras emociones fluctuantes ni según nos dicta el “corazón”, sino según la infalible guía divina. Y como si fuera poco, la sabiduría nos proporcionará la capacidad para determinar algo y llevarlo a feliz término, empleando con efectividad todo el potencial que Dios nos ha dado. Hoy debemos recibir esta buena enseñanza y a ponerla en práctica para que todo nos salga bien, o mejor aún, excelentemente.

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