miércoles, 10 de abril de 2013

La fuente de la verdadera paz

“Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:18)

Dios es justo y todas sus obras son justas, perfecta y eternas. Es por eso que existe una ley espiritual que se cumple en todo lugar, momento y circunstancia: “Todo lo que el hombre siembre eso también segará”. Si el hombre siembra amor, recogerá amor. Si el hombre siembra bondad, recogerá bondad. Si el hombre siembra paz, recogerá paz. En esto consiste la perfecta justicia de Dios.

La paz, es uno de los dones más preciados que existen. Absolutamente todos los seres humanos buscamos con ahínco aquello que podría proporcionarnos un poco de paz, pero casi nunca lo encontramos. Pensamos que la paz la brinda una persona, un trabajo, una estabilidad económica, un mejor gobierno, etc. Hacemos muchas cosas para conseguirla pero desconocemos el único camino señalado por Dios para encontrarla: Sembrarla permanentemente por dondequiera que vayamos.

Ahora bien, la paz comienza en un corazón lleno de amor, con una permanente actitud de perdón y de reconciliación y una constante disposición de hacer bien a los demás. Es más que aprender a llevarse bien con los otros, es aprender a amarlos, a aceptarlos como son, procurando siempre el bien para ellos, practicando en todo momento la regla de oro del Señor Jesús: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12).

La paz implica comprender que cada persona es única e irrepetible, que tiene derecho a sus propios criterios, juicios y decisiones; que los intereses, deseos y necesidades son particulares; que las metas, propósitos, principios, criterios e ideales ajenos no tienen que coincidir necesariamente con los propios.

Buscar la paz implica aceptar la posibilidad de los errores personales y de los otros, de las equivocaciones propias y de los demás. Es comprender que convivir es difícil, pero el amor de Dios en medio de nosotros lo hace posible. ¡La paz es un ideal imposible según los métodos de los hombres, pero posible según los métodos de Dios!

“Padre amado, gracias por la nueva oportunidad de vida que nos regalas, por permitirnos estar en Tu presencia, por ver reflejado Tu inmenso amor en nuestras hijas (o), esposa(o), hogar, familia, padres, hermanos, amigos, hoy entendemos que no hay nada que llene más al ser humano de alegría y bienestar como sentirnos en paz con todos. Enséñanos a disfrutar la paz que sólo Tú puedes dar, para disfrutar la paz con todos los demás. Que a partir de hoy, cada vez que enfrentemos una contrariedad, elijamos el camino sabio de la paciencia y no de la irritación, la perturbación, los gritos o los insultos. Que podamos ver y tratar a los demás como Tú mismo lo harías. Llénanos de Tu Santo Espíritu para que derrame en nosotros, amor, fe y dominio propio. Apártanos del mal y hagamos el bien, busquemos la paz y ayúdanos a seguirla. En Cristo Jesús tendremos la paz verdadera y necesaria para vivir.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro",
rc.

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