martes, 7 de mayo de 2013

La mejor recompensa

“Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.” (Lucas 14:13-14)

Dar es una forma práctica de liberar nuestra fe y desarrollarla para ver grandes milagros en nuestra vida. Dios es en esencia un Padre dador, superabundante y generoso. Así lo ha manifestado siempre desde la creación. Con todo lo que hace, con cada una de sus obras, nos ha enseñado a dar y a hacerlo generosamente y sin medida. Pero la más grande prueba de su generosidad fue sin duda, la entrega de su Hijo Jesucristo, en ofrenda para la salvación de la humanidad.

Veamos ahora el ejemplo que nos da Jesús: Lo dio todo y sin condiciones. Él se dio a sí mismo; dio su amor, su paz, su poder, su misericordia, su justicia, si tiempo, su descanso, su vida y su sangre. Se dio todo y nos dio ejemplo para que hiciéramos también lo mismo. Pero sólo existe una manera para dar así: El amor. Jesús estaba lleno de amor a su Padre y, por tanto, estaba lleno de amor a la humanidad. Podía darlo todo, porque amaba totalmente, aunque esto implicara recibir un castigo inmerecido y sufrir la ingratitud del mundo. Podía hacerlo lleno de gozo, sin tristezas ni reclamos, porque amaba a su Padre y se sentía amado por Él. Sabía que su recompensa no se la darían los hombres sino Dios, y esta es absolutamente inmejorable.

Como hijos de Dios y discípulos de Jesucristo, estamos llamados a dar por amor, generosa y desinteresadamente; nuestra recompensa vendrá de Él. Saber esto nos produce una paz y una libertad maravillosas, pues ya no tenemos que esperar en las personas, de las cuales algunas veces lo que se recibe es la ingratitud, sino de nuestro generoso Dios, quien siempre actuará para cumplir sus propósitos sobrenaturales en cada uno de nosotros. Hoy la invitación es a   que usted realicemos un convenio de bendición con Dios. Sembremos una semilla de fe, dando lo mejor de nosotros a alguien que no tenga como pagarle, y preparémonos para ver extraordinarios milagros en nuestras vidas.

“Señor Jesús, muchas gracias por este nuevo amanecer que no permites estar en Tu presencia, muchas gracias por tu generosa entrega y desinteresado amor. Perdónanos porque muchas veces hemos sido personas calculadoras y egoístas. ¡Cuántas veces hemos dado algo esperando recibir un beneficio, o para que otros nos vean! Enséñanos a amar como lo haces Tú, para dar lo mejor de nosotros, especialmente a quienes más lo necesitan, y tener así las preciosas recompensas de nuestro Padre Celestial. Mas tú, cuando ores, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te pagará en público. Amén”

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".

rc


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