No temas

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra” (Salmo 138:7)

Estas son las palabras de alguien que ha aprendido a creer. Con toda certeza podemos afirmar que el Rey David era un hombre de fe. Pero no una fe emocional, es decir, aquella que nos permite creer cuando todo anda bien y no hay problemas o adversidades en nuestra vida. Él había cultivado una fe de origen espiritual: Aquella que se adquiere cuando se es un hombre o una mujer de oración y estudio de las Escrituras. David conocía profundamente a Dios, sabía que era misericordioso y fiel. Por eso no se desanimaba cuando pasaba por momentos de angustia. Él vivía lo que dice una hermosa canción que ahora viene a mi memoria: “Alabar a Dios cuando las cosas nos salen bien, ¡qué bueno es! Alabar a Dios cuando en la vida no hay problemas, ¡qué cosa buena! Pero yo te alabo desde mis quebrantos, Jesucristo Santo se glorifica a través de mí”

Es fácil vivir como Dios quiere, tranquilos y seguros, pues sólo su presencia nos basta para enfrentar cualquier prueba o situación por dura que sea, ya que Él es fuente constante de paz, gozo y bienestar. Además, Él tiene un plan para cada vida y es poderoso para sacarnos airosos de las dificultades que se nos presenten. Todo lo sabe y no hay nada que sea imposible para Él. El secreto que hace posible vivir de esta manera, aun en medio de las dificultades, nos lo enseña el salmista, y es la oración.

En este mismo momento depositemos toda nuestra confianza en nuestro Papá Dios. Contémosle todo lo que nos aflige, y confiemos en que Él nos ayudará. Dios nunca se niega para prodigar el bien a todo el que viene a Él. Agradezcámosle por las cosas grandes y pequeñas que hemos recibido de su buena mano, y de manera especial por las situaciones difíciles o dolorosas que hayamos vivido o estemos experimentando hoy. Pidámosle sanidad para nuestro corazón, mientras decidamos confiar plenamente y nunca dudar de su poder y su amor. Dios está a nuestro lado, Él es nuestro Padre y amigo.

“Señor, nuevamente te damos gracias por poder estar en tu presencia, por un nuevo día, por estar dedicándote este tiempo a alabarte y adorarte, gracias por todo lo que nos das a diario, gracias por estar en nuestras alegrías y por tendernos tu mano en nuestras dificultades y tristezas, queremos alabarte con todo nuestro corazón, porque en todas las circunstancias nos muestras tu amor. Decidimos en nuestros corazones confiar en Ti cuando la angustia nos asalte. Buscaremos Tu rostro a través de la oración, y ella será el poder más grande para que nuestro espíritu, alma y cuerpo disfruten de tu cuidado y protección. Entonces nada temeremos porque Tú estarás con nosotros. Tu mano extendida nos guardará del mal, y la sombra de tu diestra nos amparará. Nos darás cada día las fuerzas que necesitamos. Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra, cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza, decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Venid, y ved las obras de Dios. Toda rodilla se doblará y toda lengua te bendecirá”. Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".
rc

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