Quien pastorea mi vida

“Jehová es mi pastor; nada me faltará”. (Salmo 23:1)

Un rebaño de ovejas es un grupo de indefensos animalitos que dependen del absoluto cuidado de su pastor, en cuanto a alimentación, guía y protección. Los seres humanos, para Dios, somos como estos indefensos animales, necesitados de: cuidado, cariño y consuelo.

El recuerdo de David, de sus tiempos de pastorcillo, nos lleva a imaginar que para el Buen Pastor somos las ovejas de su prado, y será Él quien cuide de nosotros; podemos entonces confiar en que su protección y provisión siempre serán lo mejor para cada uno de nosotros.

Qué bueno saber que tenemos un dueño que nos cuida y provee para cada necesidad. Él vela por nuestro sustento y bienestar; se encarga de proveer buenos pastos para que nuestro descanso sea placentero y disfrutemos por completo de su amor, logrando que sintamos la seguridad y confianza que nos da su presencia en todas las situaciones que pasemos.

El infinito conocimiento de Dios hace que Él prevea todas nuestras necesidades y se disponga a suplirlas, logrando que entendamos que Él es nuestro pastor y nada nos faltará. Dios como pastor nos fortalece en los momentos de debilidad y nos enseña a disfrutar con alegría el momento de triunfo. Qué bendición tenemos es el mejor pastor. Que la seguridad, descanso y alegría que traducen nuestras vidas cuidadas y pastoreadas sirva de testimonio para que otros deseen disfrutar del bienestar que sólo Dios puede dar.

Pidámosle hoy a Dios que nos permita disfrutar de su plenitud y que sea Él quien se encargue de saciar de todo el bien que nos desea darnos. Confiemos y expresemos sólo a Él nuestra necesidad y angustia. Para nosotros sus hijos, esto debe causarnos un gran gozo, saber que el cuidado amoroso y tierno de nuestro gran Pastor, es el cuidado de un Padre, cuyo cuidado hará que sus ovejitas, nada nos falte, ni nada nos haga daño. Estemos, pues seguros de que su bondad y su amor nos acompañaran mientras vivamos.

“Mi amado Señor, gracias por permitirnos vivir un día más bajo Tu cuidado y protección;  sabemos que estamos expuestos a muchos peligros como personas indefensas que necesitamos del cuidado y protección de nuestro Buen Pastor que eres Tu mi Padre Amado. Queremos darte gracias por habernos escogido para pertenecer a tu redil, por ese privilegio de ser cuidados, dirigidos y alimentados por Ti. Queremos disfrutar de Tu perdón y de Tu amor todos los  días. El Señor es nuestro Pastor, nada nos  faltará; en verdes pastos nos haces descansar. Junto a tranquilas aguas nos conduces; nos infunde nuevas fuerzas, nos guía por sendas de justicia y por amor a su nombre, aun si vamos por valles tenebrosos, no temeremos peligro alguno porque Tú estás a nuestro lado; Tu vara nos reconforta. La bondad y el amor nos seguirán todos los días de nuestras vidas; y en la casa del Señor habitaremos para siempre.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".

rc  



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