“Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos”. (Éxodo 33:12b)

Cada día tenemos la oportunidad de descubrir que la oración es uno de los privilegios más significativos que Dios nos da; mediante ella, descubrimos el cuidado amoroso de Dios que comenzó desde antes de la fundación del mundo, desde que tuvo nuestro nombre en memoria, hasta la eternidad. La única ayuda segura es la que viene de Dios, y su cuidado se prolonga más allá de la existencia terrenal.

Alguien dijo: “Si estamos seguros en Cristo, no importa los riesgos que corramos en la vida. Los que se sienten inseguros nunca se arriesgan al fracaso. En cambio, los que se sienten seguros son sinceros y lo reconocen cuando sucede; buscan ayuda y lo intentan de nuevo. Ellos pueden cambiar”.

Para cada dificultad del hombre hay una gracia especial de Dios; en otras palabras, podríamos decir que para cada necesidad hay un recurso sobrenatural; para cada problema, una respuesta; para cada herida, una medicina; para cada debilidad, un aliento; y para cada confusión, una guía verdadera.

Si entendemos esta verdad, nuestras vidas serán diferentes. Jeremías dice: “¡Oh Señor Jehová! He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti” (Jeremías 32:17).

Para muchos no es fácil confiar de esta manera, pero cuando vemos siervos de Dios que alcanzaron victorias imposibles, sabemos que también nosotros lo lograremos: “Al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23).

Confiemos en Dios y cuando nos asalten dudas acerca de lo que Él puede hacer por nosotros, podemos ir a su presencia, buscar la revelación de su Santo Espíritu a través de la oración y su Palabra y entonces, se acallarán nuestras dudas y se disiparán nuestros temores.

“En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación” (Salmo 62:1-2b).


“Amado Señor, gracias por permitirnos estar en esta mañana junto a Ti, qué hermosa bendición es Tu Presencia en nosotros. Gracias porque entendemos que cada día, tienes reservadas hermosas bendiciones para nuestras  vidas. Entendemos también, que detrás de cada dificultad estás ocultando una oportunidad para hacernos crecer integralmente, por eso te pedimos que nos ayudes a recordar siempre quienes somos y cuál es nuestro propósito en la vida. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro ".

rc


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