domingo, 29 de septiembre de 2013

“Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron,” (Salmo 9:9-10)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 16:1-11

Dos interesantes enseñanzas podemos extraer de esta porción Bíblica:

La primera tiene que ver con la pobreza, pues el salmista nos declara: Jehová será refugio del pobre. Por lo regular relacionamos pobreza con la carencia de bienes materiales, pero las Escrituras nos hablan de una pobreza mucho más grave, y es la espiritual.

Se refiere a aquellos que desconocen la vida abundante que Dios ha provisto para ellos, y sufren al no tener a quien acudir, pues sólo confían en sí mismos o en lo que tienen. Pero, Dios nos ama tanto que desea que todos lo conozcan, que todos tengan acceso a su salvación y vida de salud total y que ninguno se pierda. Por eso, extiende una generosa y compasiva invitación para que estas ovejitas se acerquen a su redil como su refugio de fortaleza y provisión, y allí puedan descansar y ser sustentadas por su Buen Pastor, de tal forma que nada les haga falta.

• La segunda enseñanza se refiere a la necesidad de conocer a Dios para poder confiar en Él. Dios es nuestro Padre y Creador. Nos hizo a su imagen y semejanza, es decir, con un espíritu diseñado para tener amistad con Él y conocer sus planes y propósitos; un alma con intelecto, emociones y voluntad, así como Él la tiene también; y, finalmente, un cuerpo para ejecutar sus designios en esta tierra. Esto quiere decir que toda relación que con Él quiera establecerse, debe ser una relación personal, que incluya todas las áreas de nuestra vida: espíritu, alma y cuerpo. Así como dos personas pueden construir confianza e intimidad en la medida en que se tratan, comparten sus propósitos y se comunican permanentemente, Dios también espera que cada uno de sus hijos se relacione con Él.

Que usted y yo podamos reconocer cada día nuestra profunda necesidad de Dios, y acercarnos para conocerlo, depositando en Él toda nuestra confianza y haciendo de Él nuestra más grande esperanza. Entonces, Él será nuestro amparo, nuestro refugio, nuestra salvación en medio de la angustia.

HABLEMOS CON DIOS

“Bendito Padre que estás en los Cielos, gracias por este nuevo día: Hoy te rogamos que nos reveles a través de tu Santo Espíritu que eres un Padre maravilloso al cual debemos acercarnos con todo el corazón y con todo nuestro ser. Así como nos das todo de ti, que nosotros también podamos darte todo de nosotros, pues sólo Tú eres nuestra esperanza. Gracias por escucharnos y respondernos. Cuídanos, Dios mío, porque en ti buscamos protección. Todo lo bueno que tenemos lo hemos recibido de ti. Sin ti, no tenemos nada, eres todo lo que tenemos; tú llenas nuestras vidas y nos das seguridad. Tus enseñanzas nos guían en las noches más oscuras, siempre estas presente; si Tú estás a nuestro lado, nada nos hará caer.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc


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