domingo, 15 de septiembre de 2013

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Juan 16:5-15; Salmo 2:7-8

¡Qué maravillosa declaración que nos llena de esperanza! Qué palabras tan propicias justamente en una época donde caminan más seres humanos sobre el planeta que en cualquier otra época, y en la que paradójicamente la gran mayoría de las personas se sienten solas. Con razón los psiquiatras y psicólogos de finales de siglo pasado, se anticiparon a lo que se veía venir, describiendo este siglo, como el siglo de la soledad. Podemos estar rodeados de muchas personas que nos quieren y se preocupan por nosotros, pero muchas veces nos sentimos abandonados, como huérfanos.

Así experimentaron los discípulos de Jesús, tras el anuncio de su inminente partida. Fue imposible no entristecerse al saber que ya no verían más a su Maestro. ¡Cuánta seguridad les proporcionaba su presencia! ¿Cuántas veces los había salvado de peligros, consolado en las derrotas, provisto en la necesidad? ¿Qué sería de ellos ahora? ¿Quién reprendería al viento y al mar para que se aplacase la tormenta y pudieran llegar sanos y salvos a su destino? ¿Quién los sanaría cuando alguno enfermara gravemente? ¿Quién les enseñaría hermosas verdades que alentaban sus corazones y los llenaban de esperanza?

Pero, conociendo el Señor sus inquietudes y temores, les hace este extraordinario anuncio: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Pues bien, se trataba del Espíritu Santo, ese regalo especial, esa tierna compañía que nos trae consuelo y abrigo, esa maravillosa persona que nos motiva, limpia, dirige y doblega nuestro ser interior ante Él.

Usted puede abrir hoy su mente y corazón para recibir esta maravillosa verdad. Jesucristo es nuestro Salvador y su Espíritu Santo ha sido enviado como el Consolador por excelencia, a llenar todo vacío, a suplir toda necesidad, a sanar toda herida. Acompáñeme hoy y elevemos juntos esta oración:

HABLEMOS CON DIOS

“Señor Jesús, gracias por regalarnos un nuevo día, por contar en cada mañana  con Tu sabia  presencia, te necesitamos para ser felices. Danos el regalo de Tu Santo Espíritu para nunca más sentirnos solos y así nuestras  vidas pueda recobrar su verdadero sentido, cual es disfrutar de T amor y convertiirnos  en un instrumento útil en tus manos. Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder. También les hará saber todo acerca de mí, y así me honrará. Todo lo que es del Padre, también es mío; por eso dije que el Espíritu les hará saber todo acerca de mí.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué es y cuáles son las causas de la inflación?

¿Qué es y cuáles son las causas de la inflación? La inflación es un fenómeno económico que genera que los precios de los bienes y servicios ...