sábado, 14 de septiembre de 2013

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:3-4)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 119:165, Filipenses 4:7

Todos nosotros anhelamos experimentar paz y tranquilidad, vivir sosegadamente, disfrutando de las aguas tranquilas por así decirlo; ese anhelo se convierte en una búsqueda constante y a veces no obtenemos los resultados, aunque desesperadamente busquemos esa paz tan deseada.

El camino que el Señor nos muestra para obtener esa paz no parece tan difícil: Él nos hace un llamado especial para que hagamos de su Palabra nuestro alimento diario, nuestra meditación constante.

Decir que hemos confiado en Dios, significa que hemos puesto delante de Él nuestra vida por completo, que hemos renunciado a tener el control, que hemos desistido a la búsqueda de soluciones limitadas a nuestra mente; es decir, que le hemos cedido el control absoluto al Señor, no sólo mientras existe el momento de dificultad, sino para siempre, y que en esa decisión perseveraremos.

Cuando ponemos nuestra confianza en otras personas, o nos aferramos a posesiones materiales, podemos ver que las cosas funcionan por un tiempo; pero jamás experimentaremos la paz y la tranquilidad que anhelamos ansiosamente y que el Señor nos promete. A veces le reclamamos al Señor su cuidado y su protección, sin haber tomado la firme decisión de entregarnos a Él completamente. Deseamos que Él nos cuide, pero no estamos dispuestos a abandonarnos en sus brazos. De esta manera es muy difícil disfrutar de la provisión de paz y cuidado que el Señor quiere darnos, puesto que si no hemos confiado, es porque no nos hemos soltado o desprendido de nuestras razones, y creemos tener la solución en nuestras manos.

Confiar por lo tanto es un acto donde está comprometido todo nuestro ser, nuestra alma, nuestro corazón, nuestra voluntad y pensamientos; recordemos que en Dios está la fortaleza de los siglos.

HABLEMOS CON DIOS

“Señor gracias por permitirnos estar en Tu presencia, hoy te rogamos que confortes nuestros  corazones tan necesitados de Tu paz, esa paz que hemos anhelado y hemos buscado infructuosamente en tantos lugares y personas. Hoy sabemos que sólo Tú puedes brindárla; por eso te rogamos Señor que nos enseñes a confiar en Ti, para así disfrutar de tan maravilloso beneficio como es Tu cuidado, Tu paz y Tu fortaleza, Los que amamos Tu palabra disfrutamos de mucha paz y no sufrimos ningún tropiezo. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”  Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc


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