jueves, 26 de septiembre de 2013

“Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.” Hechos 24:16
PASAJE COMPLEMENTARIO: Colosenses 3:5-17; 1 Pedro 3: 8-22


Vivir dominados por alguien o algo es esclavitud. De manera que cuando ofendemos a Dios o a otra persona, y como que nos quedamos quietos, caemos en esclavitud de lo que hemos hecho, pues difícilmente se puede olvidar lo cometido sin antes haber arreglado cuentas con la persona a quien le ofendió.

Es demasiada esclavitud el haber ofendido a Dios o a los hombres y permanecer aún sin tener la conciencia libre y tranquila, y seguir viviendo como si no se hubiera hecho nada. Aunque muchos de nosotros sabemos arreglar cuentas con Dios, pero no con nuestro prójimo. De ninguna manera esto se puede decir que las cosas ya están bien por habérselas dicho. Pero hay algo más, y es lo que le hice a la otra persona, la Biblia nos dice que también debemos ir a la persona ofendida (Mateo 5:23-26)

Cuando usted ofenda a alguien, no se quede tranquilo, ni pase por alto dicha ofensa, porque no va a tener libertad para ser ni actuar como usted realmente es, hasta que no la enmiende. Cuanta paz, tranquilidad y alivio, es saber que Dios vino a salvar pecadores, pues sabe lo que somos y nos perdona. Pero cuando ofendemos a alguien, debemos hacer todo lo posible para arreglarnos con dicha persona; de lo contrario nuestra relación con Dios quedará truncada.

Muchas veces no se pide perdón, porque se cree que la otra persona tiene la mayor parte de la culpa. Aunque esto puede ser verdad, nunca lograremos disfrutar de completa libertad; siempre habrá algo en el corazón que no nos dejará sentirnos bien, hasta que no cumplamos con nuestra responsabilidad. San Pablo nos enseña una regla de oro que podemos aplicar a través del perdón, cuando nos dice: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21).

El argumentar que la responsabilidad de la situación es de la otra persona, es sólo un sedante para la conciencia, que además de ensuciarla, no podrá dejarnos en plena libertad. Otros también se abstienen de pedir perdón por orgullo. Lo que esto hace es endurecer cada día más el corazón, mientras que la humildad produce honra. (Proverbios 15:33)

HABLEMOS CON DIOS

“Padre Dios  gracias por este nuevo día que nos permites vivir en Tu presencia, te rogamos que nos guardes y nos guíes para tener una conciencia limpia, hoy nos despojamos de toda argumentación y nos disponemos a pedir perdón y perdonar, y de esta manera ser libres en tu Nombre. Dios nos ama mucho y nos ha elegido para que seamos parte de su pueblo. Por eso, vivamos como espera de nosotros: amemos a los demás, seamos buenos, humildes, amables, pacientes, tolerantes los unos con los otros, y si alguien tiene alguna queja contra otro, perdónense, así como el Señor nos ha perdonado y sobre todo, amémonos porque el amor es el mejor lazo de unión.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc


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