“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. Él cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:5-7)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Filipenses 2:1-18; Hebreos 4: 14-5:10

El mundo está lleno de modelos, pautas, estilos a seguir; pero en realidad lo que la gente necesita ver en nosotros los hijos de Dios, es a Jesús viviendo en y a través de nuestra vida.De ahí que tenemos la gran responsabilidad de vivir conforme a las costumbres del cielo.

Cuando la Palabra de Dios nos dice, que en nosotros debe existir el mismo sentir que hubo en Cristo, nos está involucrando directamente en el estilo de vida que llevó nuestro Redentor; Él pudo aferrarse al cielo, pero no lo hizo por amor a nosotros, no estimó ser Dios, por el contrario se despojó para hacerse semejante a nosotros.

Hoy la pregunta para nosotros los cristianos es: ¿A qué estamos aferrados? ¿Existe en nosotros el mismo sentir de Cristo?

Como hijos de Dios, debemos cultivar esas características de la vida sin igual de Jesús: la humildad, el amor, la sencillez y la misericordia. Debemos ser libres para brindar amor y consuelo a quienes tanto lo necesitan. Tal vez, necesitamos despojarnos de aquellas cosas que son pasajeras y vanas, a las cuales seguimos aferrados.

El camino que tenemos por delante y que agrada al Señor, es aferrarnos a Él y a su Palabra, para vivir de acuerdo al propósito para el cual fuimos llamados.Recordemos que si Él no se aferró, sino que antes se despojó de lo más maravilloso, de lo celestial e inmaculado, lo hizo por amor a nosotros.

Vivamos por lo tanto, con el mismo sentir que hubo en Cristo nuestro Salvador; sólo así podremos impactar otras vidas.

HABLEMOS CON DIOS:

“Señor, gracias por poder estar nuevamente en Tu presencia, reconocemos que todo lo valioso de nuestra vida eres Tú. Hoy nos despojamos de todo lo que hasta este momento nos producía orgullo y seguridad, para aferrarnos solo a Ti, nuestro único estandarte y caminar de Tu mano, considerando Tu mismo sentir. Gracias por el regalo de Tu Presencia, por Tu Espíritu Santo quien hace perfecto nuestro camino, Amén.”

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.


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