“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” Salmo 37:25

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 27:4-6

Cuando entregamos nuestra vida a Dios, lo primero que obtenemos es la vida eterna. Empezamos a vivir una vida nueva; nueva manera de vivir, de pensar, de enfrentarnos a la vida; en fin, como la misma palabra de Dios lo dice: Todo es hecho nuevo.

En los días de David y Moisés, cuando los hijos de Israel fueron fieles obedeciendo sus leyes (La Palabra de Dios), vivieron en total prosperidad. Cuando se encontraban en peligro, Dios fue su ayudador, cuando fueron perseguidos, Dios derrotó a sus enemigos, en el desierto les dio agua y alimento suficiente. Así mismo, cuando se olvidaban de Él, y lo cambiaban para adorar ídolos, y buscar otro camino, quedaban a merced de sus acciones.

En este Salmo, David habla con autoridad, porque su fidelidad a Dios nada ni nadie, la debilitó. Vivió cualquier clase de dificultades, pero su confianza en Dios, fue la bandera de su vida, por tanto, el bien y la misericordia de Dios, nunca le faltaron a él y a su familia, así lo manifiesta el Salmo 23 «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida».

Para disfrutar del bien y la misericordia de Dios, toda nuestra vida, incluso en la vejez, debemos buscarle en todo tiempo, en escasez, en abundancia, en enfermedad o en salud. La recompensa vendrá tal como lo promete: «Dios es galardonador de los que le buscan» (Hebreos. 11:6)

Como sus hijos amados, Él quiere tener con nosotros una relación personal y dinámica, profunda y verdadera, a tal punto que podamos ver sus milagros en nuestra vida.

HABLEMOS CON DIOS:

“Amado señor gracias por este nuevo amanecer, qué hermoso es saber que en Ti podemos depositar toda nuestra confianza. Que desde que entraste a nuestros corazones hemos recibido lo mejor, comenzando por la vida nueva que Tú nos das, con sentido y felicidad. Gracias porque a partir de allí, nada nos falta. Podemos cultivar Tu amistad y vivir bajo las alas de Tu amor, experimentando verdaderos milagros en nuestras vidas. Una cosa hemos pedido a Jehovah; ésta buscaremos: que moremos en la casa de Jehovah todos los días de nuestras vidas, para contemplar la hermosura de Jehovah, y para inquirir en su templo. Porque en su enramada nos esconderemos en el día del mal; nos ocultaremos en lo reservado de su tabernáculo; nos pondremos en alto sobre una roca. Cantaremos y entonaremos salmos a Jehovah.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.


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