ORANDO EN TODO TIEMPO
“!Oh Señor Jehová! he aquí que Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para Ti;” Jeremías 32:17

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Reyes 17:8-24

Cuando a nuestra vida llegan situaciones que nos preocupan y nos quitan la paz, podemos acudir a muchas personas para que nos ayuden. De igual manera, podemos hacer uso de muchos recursos, todos válidos e importantes. Pero hay un recurso que es el más maravilloso y poderoso. Es un recurso que a lo largo de las vidas y la de las familias, ha abierto puertas que en su momento se consideraban cerradas. Y es la  Oración.

Para muchas personas, acudir a Dios en un momento de dificultad, es la última opción. Lo hacen cuando ya no queda nada más que hacer. Como alguien diría eso es tener a Dios por “bombero”. Y es verdad, muchos lo buscan cuando hay una urgencia, cuando se han metido en un aprieto o tienen que enfrentar situaciones de pena o dolor. Pero, bueno es aprender a acudir a Dios como modo de vida, todos los días, reconociéndolo como nuestro Proveedor y Sustentador.

La oración constituye el privilegio más grande para una persona, pues cuando nos arrodillamos para hablar con Dios, Él nos responde y nos usa para cambiar las vidas de hombres y naciones.

La oración pone a nuestro alcance los infinitos recursos del poder de Dios, cuando pensamos que no hay nada que hacer en relación con las necesidades de la familia, la sociedad y la nación. La oración mueve la mano de Dios para producir el cambio necesario, pues para Él nada es imposible. La oración es acción. San Agustín dijo: «Hay dos formas en que tú y yo podemos orar. Podemos orar por un problema, o podemos orar involucrándonos en Él».

Orar es actuar, pues la verdadera fe se manifiesta actuando, haciendo lo que nos corresponde, sabiendo que Dios hará lo sobrenatural o aquello que se escapa de nuestras manos.

HABLEMOS CON DIOS

“Bendito Señor en oración te damos gracias por este hermoso día que nos regalas, es el privilegio más grande para nosotros estar en oración, porque sabemos que Tu siempre nos escuchas,  nos  responde y nos usa para cambiar vidas. Te damos muchas gracias, porque nos enseñas a orar en todo tiempo. Qué bueno es saber que Tu Palabra sustenta nuestras vidas, sustenta todo nuestro ser, y que la oración dinamiza nuestra fe, gracias amado Señor, acudimos a Ti nuestro Dios como modo de vida, todos los días, reconociéndote como nuestro único proveedor y sustentador. Nada es imposible en Tus manos. Amén”.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.
Rc

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