“Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración, y tu ruego que has hecho en mi presencia, yo he santificado esta casa que tu has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.” (1 Reyes 9:3)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Reyes 8:28-30

El rey Salomón siguiendo la instrucción de David su padre, emprende una obra grandiosa: Construir el Templo para Jehová el Dios de Israel. Para dedicar este hermoso lugar Salomón hace una oración tan profunda y al mismo tiempo tan sencilla, llena de sabiduría que conmueve el corazón de Dios.

A modo general, lo que pide Salomón en su oración, es que Dios declare ese templo como un lugar santo, sagrado y que además se vuelva casa permanente de oración, también pide que toda oración que se haga en ese lugar, tenga un aprecio especial de Dios y haya una respuesta efectiva a lo que se pida allí.

La respuesta del Dios de Israel fue contundente y permanente, recordemos:

• Hoy en día es conocido ese lugar como el Muro de las Lamentaciones

• Los que hemos ido a ese lugar a orar, a pedir, hoy podemos dar testimonio de la eficaz respuesta a cada petición

• Millones de peregrinos van anualmente a ese lugar a encontrarse con el Dios de Israel

• Una parte del pueblo de Israel conserva el Muro como el lugar más sagrado y santo

• Muchos han comprendido que este es el lugar que Dios escogió para morar en la tierra y que Él es el único y verdadero Dios (2 Crónicas 7:15-16)

Tenemos en este, un maravilloso y contundente ejemplo de oración contestada. Tomemos aliento para seguir orando, buscando las respuestas de Dios no sólo a nuestras necesidades, sino también a las de toda la humanidad.

HABLEMOS CON DIOS:

“Gracias Señor por esta nueva oportunidad de vida junto a Ti,  por hacer del templo de Jerusalén un lugar tan especial para un encuentro inolvidable contigo. Gracias por hacer de nosotros, a través de Jesucristo, un templo vivo donde Tú habitas permanentemente a través de tu Espíritu Santo. Que tu presencia resplandezca en nosotros, que cumplamos la misión para lo cual Tú nos escogiste y podamos vivir para honrar Tu nombre. Sin embargo, oh Jehovah, Dios mío, vuélvete hacia la oración y la plegaria de tu siervo, para oír el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti. Estén abiertos tus ojos de noche y de día hacia este templo, hacia el lugar del cual has dicho: ‘Allí estará mi nombre’, para escuchar la oración que tu siervo haga hacia este lugar. Escucha la plegaria de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando oren hacia este lugar. Escucha tú en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha tú y perdona.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc

 


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