EL LIDERAZGO QUE TRASCIENDE
“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Mateo 20:26-27; 1 Corintios 9

En el apóstol Pablo encontramos un modelo de verdadero liderazgo que deja huella, pues antes que un líder o un jefe, estaba convencido que su llamado era a ser padre espiritual. También nosotros estamos llamados a dirigir a otros como padres espirituales. Siempre podremos responder ante Dios por las personas que Él nos ha delegado bajo nuestro cuidado (esposa, hijos, empleados, etc.), única y exclusivamente cuando asumamos la responsabilidad por esa vida ante Dios y velemos por ella integralmente, antes que buscar resultados.

Cuando asumimos el desafío de dirigir a otros, con temor de Dios, hacemos nuestro mayor esfuerzo, pero sobre todo, nos preocupamos por enseñar con nuestro ejemplo, ya que las palabras se olvidan, pero la huella del ejemplo no se borra jamás. Es como modelar frente a nuestros seguidores, si es que nuestra conducta es digna de ser imitada. Además, esta clase de liderazgo planteado en las Escrituras, sirve como molde para la formación de futuras generaciones de líderes, pues su influencia no es de carácter transitorio sino eterno; es decir, tiene en cuenta que un día, nuestros seguidores o discípulos tendrán que dirigir también a otros. Podemos resumir las características del verdadero líder que es molde, modelo y ejemplo para sus seguidores, de la siguiente manera:

*No es avaro
*No busca su propia gloria
*Ama tiernamente a sus hijos (firme, pero no duro)
*Se compromete hasta dar la vida
*Trabaja incansablemente
*No da las cosas por hecho
*Su conducta es irreprensible
*Anima, consuela y enseña
*Ministra a la vida y no a los resultados
*No es un jefe, ni un controlador, ni un motivador, ni un recolector de resultados ni un vigilante.

¿Anhela usted dirigir a otros hacia la excelencia y dejar una huella eterna?

HABLEMOS CON DIOS:

“Padre bueno gracias por permitirnos estar en Tu presencia, qué gran responsabilidad la que Tú nos has delegado al darnos el privilegio de ejercer autoridad (como esposo, padre o madre, gerente, administrador, etc.). No queremos hacerlo en nuestras propias fuerzas sino en las tuyas, y con Tu sabiduría, para glorificarte a Ti y beneficiar a muchos.  Cualquiera que anhele ser grande entre vosotros será vuestro servidor; será vuestro siervo. A pesar de ser libre de todos, me hice siervo de todos para ganar a más. Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.
rc

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