«Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz» (2 Crónicas 14:6)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 2 Crónicas 14:1-15

Este es un hermoso ejemplo de bendición y prosperidad que puede llegar a advertir un individuo, una familia, una sociedad o, como en este caso, una nación entera; cuando sus miembros y gobernantes deciden actuar en integridad delante de Dios.

La historia nos presenta suficientes ejemplos de verdaderos imperios que fueron reducidos a polvo, no tanto por el surgimiento de enemigos más fuertes, sino por el desmoronamiento de lo que representa la estructura de una sociedad: sus valores, sus principios, y su riqueza espiritual.

Asa, fue un rey de Judá, quien no solamente se preocupó por buscar a Dios, sino que dirigió a su pueblo a obedecer todos sus mandamientos, como requisito esencial para disfrutar de prosperidad familiar, y tranquilidad social; como consecuencia obtuvo paz para su pueblo. Esa paz verdadera que genera seguridad, prosperidad, riqueza, crecimiento y bendición, esa que sólo Dios puede dar, es la que necesita nuestra amada tierra y la que Dios va a derramar sobre nuestras vidas y familia, si hoy decidimos volver nuestros ojos a Él.

El primer síntoma de una nación afectada y en crisis, es el debilitamiento de la estructura familiar, cuyos efectos se manifiestan en la sociedad en forma de injusticia, corrupción y violencia, lo cual pronto debilita hasta la nación más próspera, perdiendo su fuerza, su poder y su esplendor.

Dios siempre se ha preocupado por el mundo, por restaurar a cada pueblo, a cada individuo; a través del tiempo ha mostrado un plan para rescatarlo, haciendo uso continuo de uno de sus maravillosos atributos como es la misericordia, destacando su carácter amoroso y compasivo. ¡Comencemos a traer paz a la tierra, trayendo la Presencia del Príncipe de Paz al interior de nuestro hogar!

HABLEMOS CON DIOS:

“Señor gracias por permitirnos estar en Tu presencia, por derramar bendiciones en nuestras familias, cuánta misericordia tienes para con  nosotros, los seres humanos. Danos un corazón entendido para no desaprovechar tu abundancia y generosidad. Hoy asumimos el compromiso de acercar a nuestras  familias a Ti, para que sea Tu paz en medio de ella, y entonces, recibamos también Tu bendición, Tu prosperidad y Tu respaldo incondicional”. Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.

rc


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