“En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de Él” (Eclesiastés 7:14)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Santiago 4:7-16

Ningún ser humano es inmune al padecimiento o a la prueba, pues esta es la manera como cada uno de nosotros es formado en el carácter santo, fervoroso, tenaz, fiel y perseverante de Cristo. Sin embargo, este aprendizaje se da cuando reaccionamos adecuadamente frente a la adversidad. Para esto, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

-Reconocer que detrás de cada obstáculo, de cada situación aparentemente difícil, vamos a encontrar siempre una puerta abierta, de tal modo que ese aparente final que vislumbrábamos, no era más que una curva en el camino; que no debimos desesperarnos, pues siempre, la peor situación de nuestra vida contiene las semillas de las cosas grandes y excelentes que anhelamos.

-Siempre tengamos presente que las pruebas fortalecen el carácter de Cristo en nuestra vida, y que si, cultivamos una permanente comunión con Dios y su palabra, estaremos plenamente capacitados para enfrentar las diversas pruebas con gozo, confiados en la victoria, con la absoluta seguridad de que ya Él, ha vencido al mundo.

-Pidamos al Señor paz y fortaleza para esperar con fe y paciencia, de la manera como hace el labrador con su precioso fruto, siendo entretanto sustentados por las inquebrantables promesas de su compasión y misericordia.

-Contrarrestar el sufrimiento con la oración. Ella nos traerá de parte del Señor, la respuesta precisa a cada necesidad: Si enfermedad, entonces nos traerá salud; si angustia, paz; si culpa, perdón; si discordia, reconciliación.

Poner esto en práctica nos permite adquirir fortaleza en los tiempos de angustia, hasta ver cumplidos los planes de bien y de paz para con nosotros. ¿Anhelamos evidenciar la paz de Dios en medio de la tormenta? La invitación es a orar.

HABLEMOS CON DIOS

“Señor gracias por regalarnos un nuevo día en Tu presencia, por estar de rodillas delante de Ti y poder y disfrutarte,  nos presentamos ante Ti con ruego, dejando a Tus pies todo lo que en tu inmensa misericordia nos proporciona.  Disfrutaremos en Tu presencia, de los días felices y en los días adversos y reconocemos que detrás de cada obstáculo, de cada situación aparentemente difícil, vamos a encontrar siempre Tu puerta abierta. ¡Qué hermoso es encontrarnos con Tus promesas, que nos llevan a fortalecernos en nuestra fe!; hoy creemos que en medio de cualquier tormenta veremos salir el arco iris de Tu bendición. Solo Tu poder nos alienta, en Ti encontramos paz y libertad, te entregamos nuestras vidas, llénanos con Tu presencia,  levantamos nuestras manos para darte gracias, por el privilegio de la vida, Te damos toda la honra y gloria porque has correspondido a nuestras plegarias, Tu eres nuestro Padre Amado, somos bienaventurados porque te tenemos, Tu extiendes tu misericordia sobre nosotros, aun en las circunstancias que no comprendemos, porque con la prueba Tu nos das la salida, oraremos y esperaremos con fe y paciencia, de la manera como hace el labrador con su precioso fruto,  Gracias por ese perdón y libertad y que Tu Santo Espíritu nos sustente y guarde. Gracias Señor por todo lo que Tu nos permites vivir, en la tormenta te alabare porque Tu eres mi Dios quien da y quita, nuestro socorro viene de Ti que hiciste  los cielos y la tierra”. Amén


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