lunes, 26 de mayo de 2014

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LA BENDICIÓN DEL DAR

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Mateo 6:38)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Lucas 8:1-3; 2 Corintios 9:1-15

Son varios los pasajes que podemos encontrar en la Biblia acerca de las bendiciones del dar, y es que dar significa proveer, ceder, proporcionar, transmitir y transferir algo. En el pasaje anterior el Señor nos desafía a dar y nos asegura recompensas grandes. Cuando decidimos dar, implica dar mucho más allá de lo material; además, implica cultivar una actitud gozosa al momento de hacerlo.

La Biblia hace referencia a la intervención oportuna de algunas mujeres en el ministerio de Jesús; que movidas por una sincera gratitud, por haber recibido un beneficio, se comprometieron a dar de sus bienes personales; como también de su tiempo y talentos, porque viajaban junto con Jesús y los discípulos a los lugares donde iban predicando el evangelio.

No cabe duda que ellas estaban felices por haber conocido al ser más maravilloso, a Jesús, quién les había brindado la oportunidad de comenzar una nueva vida, dándoles el regalo de la salvación. Jesús, les había mostrado lo valiosas y talentosas que eran, al permitirles que lo siguieran a los distintos lugares donde Él viajaba a predicar.

Ellas practicaron la generosidad, y no cerraron sus manos y menos su corazón para dar lo mejor de sí mismas; y pasaron a la historia, como mujeres de valor, recibiendo “medida buena, abundante... medida incontable de amor… de fidelidad, de provisión…” por parte de Dios. Cristo es nuestro modelo para imitar, es la máxima expresión de generosidad, entrega, renuncia, amor, etc. Es por ello, que al ser impactados por su amor, una de las respuestas inmediatas es volvernos dadivosos, generosos y colaboradores. Pidamos a Dios que nos permita dar con alegría con regocijo, que nos permita dar lo excelente, lo mejor.

HABLEMOS CON DIOS

Señor, gracias por darnos un nuevo día en nuestras vidas, gracias porque Tú también has sanado y librado nuestro ser. Ahora estamos en tus manos y nos disponemos también para darte lo mejor de nuestras  vidas. Danos un corazón generoso con nuestro prójimo, porque mientras dependamos de Tu provisión, nada nos faltará. En tu palabra nos enseñas que el que da poco, recibe poco; el que da mucho, recibe mucho y cada uno debe dar según crea que deba hacerlo. No tenemos que dar con tristeza ni por obligación. ¡Dios ama al que da con alegría! Dios puede darnos muchas cosas, a fin de que tengamos todo lo necesario, y aún más. Dios da la semilla que se siembra y el pan que nos alimenta, así que también nos dará todo lo necesario, y hará que tengan cada vez más, para que puedan ayudar a otros. Así, serán más los que den gracias a Dios, con  ellos alabaremos y honraremos a Dios. También ellos  orarán por nosotros con mucho cariño, porque Dios les ha mostrado su bondad. ¡Gracias a Dios por lo que nos ha dado! ¡Es tan valioso que no hay palabras para describirlo!”  Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".
rc

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