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ORAR POR LOS QUE QUEREMOS

“Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva”. (Lucas 8:50)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Lucas 8:40-56

El sufrimiento de nuestros seres queridos no sólo nos debe causar tristeza, sino que debe impulsarnos a estar de rodillas y rogar a Dios por su intervención. Algunas veces la respuesta de Dios a nuestra necesidad viene enseguida, nuestra preocupación termina y lo solucionamos con un rápido «gracias Señor»; pero en aquellas circunstancias en las cuales el problema persiste por horas, días e incluso años ¿qué actitud es la que asumimos?

La Biblia nos relata un hermoso ejemplo de fe. Un hombre llamado Jairo, uno de los principales de la sinagoga, vino ante Jesús, y postrándose a sus pies le rogaba que le acompañase a casa donde se encontraba su única hija agonizando; mientras esto sucedía, vinieron de su casa con la lamentable noticia que su hija acababa de morir. Le invito a que piense por un instante que usted es el hombre de la historia. Colóquese en su lugar y estará de acuerdo en que seguramente la aflicción y el desaliento lo invadirían, su mente y corazón se sumirían en la más absoluta tristeza y sin ninguna esperanza, volvería a casa a enterrar a su hijita. Sin embargo, antes que Jairo pudiera reaccionar, Jesús escucha la noticia y con profunda compasión y autoridad al mismo tiempo, le dice las más maravillosas y esperanzadoras palabras: “No temas; cree solamente, y será salva”.

Jairo pudo haber creído a sus parientes que le decían: “Todo está perdido” “Nada se puede hacer” “No molestes más al Maestro” “Tu hija está muerta”, y perder toda esperanza, pero decidió oír y creer lo que Jesús le decía: “No temas”. Así lo hizo y su hija fue salva.

Esta es la respuesta que todo aquel que se presente ante Dios para clamar y rogar por su familia, recibirá de parte del Todopoderoso. Lo único que debemos hacer es cultivar una fe genuina. Que sepamos muy bien quién es nuestra esperanza.

Puede ser que estemos enfrentando hoy una situación de dolor, un problema de salud o una necesidad económica, y a pesar de nuestra insistencia no hemos recibido respuesta y solución. Hoy la invitación es a renovar nuestra fe, entrega a Dios y esperanza en Él. Aferrándonos mucho más fuertemente al regazo del Padre celestial, mientras escucha sus alentadoras palabras: “¿Habrá algo que sea difícil para mí?”

HABLEMOS CON DIOS

“Señor Jesús gracias por permitirnos vivir este nuevo día y pedir tu intervención, confesamos que muchas veces perdemos la paciencia y nos desanimamos ante circunstancias difíciles que nuestras familias atraviesa. Enséñanos a creer, ayúdanos a confiar. Sabemos  que no debemos escuchar las voces desalentadoras del mundo sino la voz del que todo lo puede, del que está por encima de toda situación. Enséñanos a entender tu método y a esperar los tiempos de tu respuesta. Oh Señor, creemos que Tú nos responderás, que esta situación pasará y que nuestra familia conocerá que Tú eres nuestro único proveedor y sustentador. Amén”

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".

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