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LO GRANDE QUE ES EL AMOR

“Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” (Juan 17:26)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Corintios 13:1-13

El amor es la más grande necesidad del ser humano, es el requisito fundamental para el desarrollo adecuado y equilibrado del niño, es la base de todo tratamiento de sanidad, es la clave para experimentar libertad, es el punto de partida para olvidar las ofensas del pasado y ser restaurados, y es el ambiente propicio para aprender.

El amor viene de Dios, Él mismo es amor. Así que todos los seres humanos, independiente de su raza, sexo o condición, necesitan conocer a Dios y experimentar su amor. En la medida en que nos acercamos a Él y aprendemos a conocerlo, somos impregnados por su Espíritu, de su amor sobrenatural. Poco a poco aprendemos a ser libres para expresarle a Él nuestro amor, nuestra gratitud y nuestra adoración. Todo nuestro ser va siendo transformado, liberado de sus esquemas mentales y paradigmas, de sus temores y sus dudas, las heridas del alma van siendo sanadas y los recuerdos ya no afectan. Esto es lo que hace posible que aquellos que se acercan a Dios comiencen a sentir y expresar más libremente su amor, ya que lo reciben de Él a manos llenas. Se vuelve fácil decir “te amo”, “te quiero”, “me siento feliz contigo”, “eres importante para mí”, “te extraño”. La vida definitivamente, no es la misma.

Acerquémonos ahora a esa inagotable fuente de amor y dejemos que fluya desde su interior e impregne todo a nuestro alrededor. Recordemos que el amor tiene grandes y diversas manifestaciones como: La amabilidad: la suavidad y delicadeza para decir todo lo necesario sin tener que lastimar; la aceptación incondicional y total del otro, la generosidad, demostrando constantemente disposición para dar lo mejor; la humildad: reconocer en todo momento los logros y virtudes del otro y cuánto puedo aprender de él; la cortesía, conservando siempre la educación y el respeto por el otro, sin importar las condiciones que se vivan; la abnegación: demostrando la capacidad de dar antes que reclamar; el buen carácter: conservando la calma, cuidándonos de no herir al otro; la pureza: manteniendo siempre las mejores intenciones, reconociendo los errores; la sinceridad: hablando y actuando con transparencia. ¿Podemos decir que en nuestras vidas se manifiesta el amor de Dios?

HABLEMOS CON DIOS

“Gracias Señor por regalarnos un nuevo día de vida, por Tu amor, porque ese amor que nos  ha transformado, reconocemos que somos unas nuevas personas ahora que estás en nuestro corazón. Te pedimos mi amado Señor que sigas derramando cada día de tu dulce amor, y así experimentar cada día el gozo, la salud y la paz que tanto necesitamos. Si hablásemos lenguas humanas y angélicas, y no tenemos amor, venimos a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y no tenemos amor, nada somos. Y si tuviésemos profecía, y entendiéramos todos los misterios y toda ciencia, y si tuviésemos toda la fe, y si repartiéramos todos nuestros bienes para dar de comer a los pobres, y no tenemos amor, de nada nos sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad, Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".

rc


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