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VICTORIA A TRAVÉS DE LA ALABANZA

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán” Salmo 34:1-2

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 27; Salmo 149

Dios Padre no cambia jamás, aunque muchas situaciones a diario sean duras, aunque el camino sea difícil y lleno de obstáculos, los hijos de Dios estamos llamados a seguir confiando en la grandeza del Señor, y a no desmayar en ningún momento. Su Palabra nos invita para que exaltemos y alabemos el nombre de nuestro Dios, reconociendo su poder en todo tiempo y lugar.

Alabar a Dios en todo tiempo, quiere decir, que no importa el momento, la circunstancia o la crisis personal o familiar por la que estemos atravesando; simplemente debemos desarrollar una alabanza continua y genuina. Cuando lo alabamos aprendemos a confiar y a descansar en el Señor. Cuando son los temores los que se apoderan de nuestro ser, debemos combatirlos alabando, cantando himnos y cánticos espirituales para el Señor. Alabarlo es volver nuestro corazón a Dios, y su misma presencia estará cercana a nuestras vidas.

Es Dios quien nos libra de todos nuestros temores, pues muchas veces creemos estar solos y desamparados, pero jamás es así; el Señor nos prometió su Presencia eterna y de esa manera se cumple en nuestra vida. Ser victoriosos es saber que le pertenecemos a Él y que nada podrá hacernos daño. Debemos practicar más la alabanza para el Señor, la alabanza es una forma de oración que agrada al Señor; Dios como Padre y Señor espera que nosotros sus hijos le alabemos, así cada día comprenderemos más de cerca la grandeza del Señor.

Alabar a Dios en medio de una adversidad nos dará confianza y fortaleza para seguir adelante, pues nos ayuda a comprender que el poder de Dios está a disposición de todos aquellos que decidimos descubrir en lo secreto, los tesoros divinos.

HABLEMOS CON DIOS

“Señor, gracias te damos por estar en tu presencia un día más, hoy te alabamos y te bendecimos, sé para nosotros esa roca de refugio porque te necesitamos, confesamos que sólo Tú puedes darnos los anhelos de nuestros corazones, y fortalecernos en medio de cualquier adversidad. Te bendeciremos en todo tiempo; nuestra alabanza estará de continuo en nuestras bocas, en todo tiempo, en momentos alegres, en momentos de dificultad,  levantamos Tu santo nombre, no por las cosas que Tu nos puedas dar, sino porque Tu eres Dios, eres Rey, eres digno de toda alabanza, de toda exaltación, ante Ti nuestras almas se doblegan en actitud de adoración, nuestros labios se complacen cuando alabamos y adoramos a nuestro Dios de misericordia, bendito seas por siempre. Nuestros labios se complacen cuando encomendamos a Ti nuestro camino, confiaremos en Ti y estamos seguros que Tu harás”. Amén

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