#construyendofamilia

Fecha: 03-27.15 

Jesús mi aliento eterno

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35)

 PASAJE COMPLEMENTARIO: Juan 6:25-59

 Podemos afirmar que para los discípulos no era difícil asimilar este tipo de enseñanzas de Jesús. Sabían perfectamente que, aún cuando Jesús había dado de comer al hambriento y con sus propios ojos habían visto brotar los panes de los cestos sin que se agotaran, hasta haber alimentado a toda una multitud de miles, Él no les hablaba simplemente del nutriente físico.

 Pienso que mientras Jesús hablaba, venían a sus mentes las conocidas escenas que desde que abrieron sus ojos al mundo, percibieron sus sentidos: los rebaños como copos de algodón adornando alegremente las verdes campiñas de Israel, calentadas por el sol radiante y los pastorcitos corriendo tras ellas, jugueteando mientras sus padres buscaban una fuente de agua limpia para abrevarlas y los pastos más tiernos para apacentarlas. Sólo quien conoce muy bien el oficio de pastor, sabe que las ovejas son animalitos desvalidos e indefensos, por naturaleza tímidas, cortas de vista pero con un oído muy agudo, que se abaten fácilmente si no tienen pronto alimento fresco y suficiente agua.

 Sólo quien ha cuidado ovejas, podría hablar de esta forma y lograr una profunda y real comprensión de su mensaje. Ahora sabían que el mensaje ubicaba a Jesús como su pastor, y a ellos como las ovejas del rebaño. Esto implicaba que debían depender completamente de Él para su sustento, guía y protección. Era claro, que Él estaba dispuesto a ejercer su labor con entrega, con profundo amor y paciencia. Los resultados dependerían solamente de que ellos, como ovejas, creyeran, vinieran y permanecieran siempre cerca, formando parte del rebaño, oyendo atentamente la voz de su pastor y dejándose guiar a los pastos que saciarían su hambre y a las aguas de vida que calmarían su sed.

 También a nosotros, el Buen Pastor Jesucristo, nos invita para que tomemos el alimento de su Palabra que nos nutre, sana y desarrolla. ¿Cómo lo podemos hacer? A través de cinco pasos que se convertirán en nuestras cinco vías de alimentación, a manera de prácticas diarias que se vuelvan hábitos saludables de vida, a saber: Oírla, leerla, estudiarla, memorizarla y meditarla. ¡Comience hoy mismo, y nunca más, nada le faltará!

 HABLEMOS CON DIOS

“Mi Buen Pastor, gracias por hacerme parte de tu maravilloso redil. Enséñame a conocerte cada día más. Agudiza mi oído para escucharte, sensibiliza mi corazón para creerte, vigoriza mi voluntad para obedecerte. Que tu Espíritu me fortalezca para seguir tu consejo y tu instrucción y ser así una ovejita sumisa que tú puedas cuidar y apacentar en los mejores pastos, en los más ricos abrevaderos. Dispongo mi vida para desarrollar el hábito de oír, leer, estudiar, memorizar y meditar tu Palabra. Haré de ella mi Manual de Vida, mi Brújula, mi carta de navegación. Amén

Comentarios

Entradas populares de este blog

“COMO SER LIBRE DE LAS ATADURAS” (Teoterapia)

Los propósitos de Dios son perfectos

¿Qué es y cuáles son las causas de la inflación?