Comunión Sexual Exitosa #construyendofamilia

COMUNION SEXUAL EXITOSA + UNION SEXUAL + INTIMIDAD SEXUAL CLIMATICA 

NO ES UN ACTO; ES UNA VIDA

 El acto sexual dentro del matrimonio fue diseñado para el placer, en el más pleno sentido de la palabra. ¡Dios lo preparó para nosotros!


Todo lo que ocurre en la vida matrimonial tiene su efecto sobre la experiencia del acto sexual. Por el hecho de que todas las fases del plan bíblico para la vida matrimonial tienen que estar en operación para que podamos disfrutar plenamente de la unión sexual tal como Dios la diseñó, tenemos que tener comprensión de su plan. Desafortunadamente la mayoría de nosotros no recibimos consejos sobre estos asuntos antes de casarnos, y por eso tropezamos, por lo menos en los primeros años, tratando de hallar el camino hacia la felicidad.

 

El acto del amor se experimenta como un solo episodio estático que disfrutan los dos cónyuges pero médicamente, para analizarlo, se puede dividir en las siguientes cuatro fases que refleja los cambios físicos que ocurren.

 

FASES DEL ACTO SEXUAL

 

PRIMERA FASE

LA EXCITACIÓN SEXUAL

 

Este tiempo de estimulación sexual, que a menudo se llama la introducción, puede resultar deleitoso para los dos, si el marido comprende que la ternura de él en este punto prepara a la esposa para el acto sexual en sí. A la mayoría de las mujeres les encanta ser cortejadas y ganadas. Que el hombre indique mediante el modo como se acerca a su esposa que le está demostrando su amor, y no reclamando la relación sexual como un derecho que le corresponde. ! Maridos, no sean apresurados, crudos, rudos, mecánicos, ni impacientes!

 

Antes de comenzar el juego sexual, un buen baño le indica al cónyuge la importancia del evento de la unión física. Cuando uno es casado, el hecho de bañarse por la noche antes de acostarse tiene un buen sentido. ¿Cuándo durante el día estaría uno en un contacto tan íntimo con otra persona como durante la noche, cuando duerme con ella? El bañarse y afeitarse por la noche demuestra amor, respeto y previsión de que ha de haber contacto y cercanía.

 

El juego tranquilo del amor comienza con los besos, los abrazos, las caricias y los mimos. El contacto más efectivo tanto para el hombre como para la esposa en la primera parte del juego sexual consiste en acariciarse suavemente todo el cuerpo. Esta palabra todo incluye todo y no excluye nada. Los esposos no deben tocarse sólo aquellas partes que parecen estar directamente relacionadas con la excitación. Al cónyuge le pueden agradar las caricias en la parte interna de las caderas, en las nalgas y en la parte inferior de atrás, en los lóbulos de las orejas, en la parte de atrás del cuello, o... en cualquier parte. Las caricias en todas las partes del cuerpo indican un interés en la persona total. Como dijo Salomón: "Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha" (Cantares 4:7). Y su esposa, la sulamita, dijo con respecto a Salomón: "Todo él es codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo...” (Cantares 5:16).

 

Las caricias mutuas nunca deben realizarse con apresuramiento.Solo la lujuria y la gratificación de uno mismo se realizan con apresuramiento. Los esposos deben tomarse tiempo para disfrutar plenamente el uno del otro! Es importante comprender el tiempo del acto sexual. Debe haber una elevación gradual y una intensificación paulatina de las emociones y sensaciones. Los esposos no deben detenerse ni abandonar la excitación una vez comenzada, sino continuar en una excitación sexual cada vez más creciente. Durante esta fase, un abrazo prolongado o cualquier período de calma servirían para bajar o revertir las tensiones sexuales, especialmente en la esposa. El movimiento de las caderas de ella contra las de él, de los pechos femeninos contra los de él y de acariciarse mutuamente los hombros y las espaldas son acciones mucho más excitantes que un estrecho abrazo. El hecho de mover cada parte del cuerpo contra la parte correspondiente del cuerpo del cónyuge eleva grandemente las tensiones sexuales.

 

La unión matrimonial deja en libertad a los cónyuges para disfrutar de sus cuerpos en cualquier forma que sea más agradable, siempre que los dos disfruten de ellas. El primer signo de excitación sexual en el esposo es la erección del pene, esto ocurre a los pocos segundos de haber comenzado las caricias, o con una visión estimulante o con un pensamiento erótico. Luego de sólo uno o dos minutos, si continúa la excitación el hombre pasa a la segunda fase que es la excitación creciente. Si esta fase de la excitación puede prolongarse de diez a veinte minutos o más, se obtendrá un orgasmo mucho más sobrecogedor. En este caso la esposa tendrá que mimar ocasionalmente el cuerpo del pene para mantenerlo en plena erección durante todo el tiempo. En la esposa, la lubricación de la vagina puede ocurrir a los diez segundos de haber comenzado la excitación sexual. Esto corresponde con la erección del pene masculino, pero para la mujer sólo es una señal del comienzo de la excitación y no significa que está lista para el acto sexual.

 

SEGUNDA FASE

LA EXCITACIÓN CRECIENTE

 

Luego del período de contactos de otras partes del cuerpo, tal vez el marido quiera tener regocijo al mimar los pechos de la esposa, y las caricias y besos de él también pueden ser muy excitantes para ella. De los mimos de él debe pasar a las caricias levemente más intensas a medida que se eleva en ella la excitación. Las últimas etapas de la excitación manual sobre los pechos de la esposa deben realizarse sobre el área del pezón y deben graduarse con suaves besos y toques (el esposo deberá tener en cuenta si a la esposa le agrada que le toquen esa área). Los pezones se pondrán más firmes y sobresaldrán del pecho. Luego, a medida que la excitación aumenta, el pezón puede dar la apariencia de estar algo escondido a causa del aumento del tamaño en los tejidos circundantes.

 

En este momento, unas suaves caricias sobre los órganos genitales aumentarán grandemente la excitación sexual. El acercamiento del uno al otro debe ser creador e imaginativo. Hay que recordar siempre que el hecho de estimular la imaginación ayuda a producir mejor respuesta, tanto para el hombre como para la mujer.

 

El Cantar de los Cantares 2:6 y 8:3, describe una posición ideal para intensificar el juego del amor: "Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace". Eso lo dice la esposa. La palabra hebrea que se tradujo "abrace" usualmente significa mimar o estimular con suaves toques, abrazar amorosamente.

 

En esta posición la esposa está acostada de espaldas, con las piernas extendidas, cómodamente separadas, y su esposo está acostado a su lado con el brazo izquierdo bajo la nuca de ella. De este modo puede besarle los labios, el cuello y los pechos, y al mismo tiempo tiene libre la mano derecha para acariciarle los órganos genitales.

 

A medida que la excitación continúa avanzando, el clítoris aumenta de tamaño y los labios menores que están a la entrada de la vagina se agrandan unas dos o tres veces. Este agrandamiento de la vagina externa reduce la abertura para agarrar efectivamente el pene.

 

Otras reacciones que pueden producirse son la tensión de los músculos, el aumento del promedio de las pulsaciones y algunas veces un brote general de la piel, similar a un salpullido, especialmente sobre la parte superior del abdomen y en el pecho. Puede haber contracciones casi espasmódicas con algunos grupos de músculos de la cara, del pecho, del abdomen y de las nalgas. La contracción voluntaria del esfínter, músculo que sostiene cerrado el ano, y algunas contracciones voluntarias de los músculos de las nalgas, pueden elevar la tensión sexual.

 

Antiguamente se pensaba que la esposa debía restringir sus deseos naturales, en tanto que el marido debía descargarse lo más pronto posible. Lo opuesto es lo cierto. La esposa debe aprender a soltarse y estar tan libre como sea posible, mientras el hombre debe aprender a controlar el tiempo de su respuesta.

 

La esposa debe concentrarse en sus sensaciones físicas de tal modo que pueda comunicar sus etapas de progreso al marido con miradas, toques, y amorosa comunicación verbal. Esto se recomienda para que él pueda percibir el nivel de excitación sexual en ella y regular el tiempo de su juego amoroso en forma adecuada.

 

Una de las fuentes más comunes de infidelidad sexual en la pareja es cuando ninguno de los dos comunica qué es lo que le estimula, ni cuando están dispuestos para cierta clase de estímulos.

 

Aunque las caricias del marido en los órganos genitales de la esposa son vitales para el orgasmo de ella, las caricias de la esposa en los órganos genitales del marido usualmente no aceleran el orgasmo masculino. Mientras la excitación va en crecimiento en ambos cónyuges, si la esposa toca los órganos genitales del marido, eso puede resultarle calmante y agradable.

 

Las caricias muy suaves y leves de la esposa deben concentrarse en torno a la parte interna de las caderas, al escroto y a la superficie del cuerpo del pene. Los toques en el escroto deben ser muy tenues, puesto que el escroto es muy sensible a la presión. Mimar la cabeza del pene y el frenillo de la parte inferior del cuerpo de dicho órgano aumentará grandemente la excitación del marido, pero también puede producir la eyaculación antes del tiempo esperado.

 

El clítoris, y no la vagina, es el centro de la respuesta femenina, y la excitación de este órgano produce el orgasmo en casi todas las mujeres. El aumento de la excitación sexual se producirá mediante el juego manual en el clítoris y en la zona que lo rodea, más a menudo que colocando los dedos en la vagina.

 

Si el marido ha estimulado suficientemente a la esposa, algo de la lubricación natural interna puede salir a la parte externa de la vagina. Cuando el clítoris está bien lubricado será sexualmente más sensible al toque del marido.

 

Cuando los labios menores, que están a un lado y al otro de la abertura vaginal se agrandan o inflaman, el marido recibe una importante indicación en cuanto hasta dónde ha llegado la esposa en su excitación sexual. Tal abultamiento de los labios internos es la señal física más observable que le dice al marido que la esposa está lista para que le inserte el pene.

 

Se aconseja al marido que nunca debe insertar el pene hasta que la esposa se lo indique. Siempre se debe insertar el pene de una manera suave, y nunca proceder de inmediato con una vigorosa arremetida, ya que esto usualmente disminuye la excitación en la mujer.

 

La mayoría de las parejas han descubierto que es muy ventajoso que la esposa tome el pene y se lo inserte ella misma. Ella sabe exactamente por donde debe entrar. Esto evitará la interrupción en un momento tan importante. Aun después de la entrada del pene ella pudiera necesitar suaves caricias en el clítoris para aumentar la excitación hacia el orgasmo. Se ha estimado que el treinta por ciento de las mujeres regularmente requieren excitación manual del clítoris para lograr el orgasmo. Vale la pena notar que el ritmo correcto del movimiento es tan importante como la posición correcta para lograr una respuesta satisfactoria de parte de cada uno de los cónyuges.

 

ALGUNAS POSICIONES EN EL ACTO SEXUAL

 

La posición del hombre arriba:

 

Es ciertamente la más usada, y le da al marido libertad de movimiento, además le da más control de su fuerza y rapidez en la propulsión. Muchas parejas consideran que ésta es la más satisfactoria de todas las posiciones. La esposa se acuesta boca arriba con las piernas extendidas, cómodamente separadas. El esposo se acuesta sobre ella, sosteniendo su peso sobre los codos y con las piernas dentro de las de ella. Luego de la introducción del pene, las piernas de ella pueden separarse aun más, o cerrarse dentro de las de él, o envolverlas alrededor del cuerpo de él.

 

La posición de la mujer arriba:

 

El marido se acuesta boca arriba, en tanto que la esposa se sienta a horcajadas sobre su cuerpo y se inclina hacia adelante. Ella misma se inserta el pene en un ángulo aproximado de cuarenta y cinco grados, y se mueve hacia atrás sobre el cuerpo del pene, en vez de sentarse sobre él. Luego toma cualquier posición que le sea estimulante y cómoda. Esta posición es ventajosa cuando el marido es grande y la esposa pequeña, y algunas veces cuando el abdomen aumenta de tamaño durante el embarazo.

 

La posición lateral:

 

Lado a lado, inclinándose hacia adelante y cambiando levemente su cuerpo hacia la derecha, colocando su pierna derecha entre las piernas de su marido. Luego ella dobla su pierna izquierda sobre la derecha de él. Las ventajas de la posición lateral son las siguientes: Cada cónyuge tiene por lo menos una mano libre para mimar y acariciar; cada uno queda libre para impulsar o rotar las caderas; ninguno tiene que soportar el peso, y ninguno queda inmovilizado por el peso del cuerpo del otro.

 

La posición del hombre detrás:  

 

Tanto el esposo como la esposa se acuestan de lado, mirando los dos en la misma dirección, el esposo detrás de la esposa. El pene se coloca en la vagina por la parte de atrás. Las desventajas son las siguientes: El pene no tiene contacto con el clítoris; la pareja no puede besarse durante la relación sexual. Esta posición deja libres las manos del marido para acariciar el cuerpo y los pechos de su mujer y estimular su clítoris. Esta posición se recomienda cuando la mujer está embarazada.

 

Hasta aquí hemos descrito las posiciones básicas. Hay muchas más que los esposos deben sentirse libres para explorar y experimentar el placer que los haga sentir felices.

 

TERCERA FASE

EL ORGASMO 

 

 EN EL HOMBRE:

 

El orgasmo del hombre consiste en la tensión involuntaria de los músculos y contracciones, con una sensación que se centra específicamente en el pene, la próstata y las vesículas seminales. Su orgasmo se completa cuando expele el semen.

 

Hay cinco cosas que aumentarán la intensidad y el placer físico de su orgasmo:

 

1.  Luego de haber experimentado un orgasmo, espere por lo menos veinticuatro horas antes de tener otro a fin de permitir que el cuerpo almacene mayor volumen de fluido seminal.

2.  Alargue el período de introducción a la excitación amorosa de tal modo que el pene pueda permanecer erecto unos veinte minutos.

3.  Aumente el factor de imaginación viendo y sintiendo la agradable respuesta de su esposa a la excitación física inteligente y hábil que usted le ofrece, que la conduce hasta el punto del máximo placer físico.

4.  Contraiga voluntariamente los músculos de su esfínter durante el orgasmo.

5.  Aumente la fuerza de impulso mientras se produce su orgasmo.

 

EN LA MUJER:

 

El orgasmo de la esposa consiste en una serie de contracciones rítmicas de los músculos de la vagina interior (llamados músculos pubococcígeos). Ella puede aumentar la intensidad de las contracciones musculares vigorizando sus contracciones y agregando sus propios movimientos pélvicos a los de él, al abandonarse en la búsqueda del orgasmo. Cuando los movimientos físicos de ella responden a la estimulación de él, y la concentración mental se combina para el alcance total de la satisfacción, ella también experimenta esta maravillosa sensación física diseñada por el Creador. Este es exactamente el clímax: un punto en que el sentimiento se describe mejor como un éxtasis.

Durante los pocos segundos de la intensa sensación que se conoce con el nombre de orgasmo, tanto el marido como la esposa experimentan diversas respuestas musculares, aun muecas faciales. Mientras ambos se mueven rítmicamente, por lo general se agarran con fuerza. Los hombres y las mujeres no se dan cuenta algunas veces de sus extremos esfuerzos musculares durante el orgasmo; pero no es raro que al día siguiente sientan dolores musculares, particularmente en la espalda y en las caderas.

 

LOS MÚSCULOS PUBOCOCCIGEOS

 

Ejercitando los músculos pubococcígeos, la esposa puede contribuir a la relación logrando pleno control y fortaleza en los músculos que rodean la parte inferior de la vagina, a fin de experimentar una excitación sexual mucho más intensa.

 

Los ejercicios para fortalecer los músculos pubococcígeos pueden realizarse efectivamente, aunque otros factores pueden todavía impedir el orgasmo de la esposa.

 

He aquí algunos de los beneficios que se logran como resultado del control de los músculos pubococcígeos:

 

1.        El mejoramiento del soporte para los órganos pélvicos.

2.        El mejoramiento del control urinario.

3.        Reducción de las lesiones que se le pueden producir a

            la madre en el parto.

4.        Reducción de la duración del tiempo en el parto.

5.        Aumento de la seguridad para el niño durante el        

            proceso de alumbramiento.

6.        Alumbramiento más efectivo y natural.

 

Estos músculos están situados arriba de las piernas y se extienden desde el hueso púbico hasta el cóccix en la parte de atrás. Estos músculos son como una honda y forman el piso de la pelvis, y también sostienen y rodean el tercio externo de la vagina, el cuello de la vejiga y parte del recto.

 

Los siguientes ejercicios se aconsejan para ejercitar los músculos pubococcígeos.

 

Puesto que una de las funciones de estos músculos es detener el flujo de la orina, se puede decir que están contraídos cuando se interrumpe. Sin embargo, los músculos externos que tienen menor importancia, también pueden impedir el flujo de la orina. Así que el método más simple para determinar si los músculos están contraídos consiste en tratar de detener el flujo de la orina con las rodillas abiertas. En posición sentada sobre el inodoro con las rodillas ampliamente separadas (una separación de unos setenta centímetros), permita que salga el flujo de la orina y luego intente detenerlo sin mover las rodillas. En casi todas las mujeres este procedimiento ejercita los músculos pubococcígeos.

 

Tan pronto como usted sienta que es probable contraer correctamente estos músculos, puede hacer el ejercicio en cualquier momento. La detención del flujo de la orina durante el acto de orinar es un procedimiento que puede utilizarse de vez en cuando para comprobar si está contrayendo los músculos precisos.

 

Cuando mejora el control de estos músculos, usted debe ser capaz de dejar salir a voluntad una cantidad tan pequeña como una cucharadita de orina en cada ocasión. Las contracciones deben ser más fáciles que cuando comenzó.

 

Aproximadamente en cuatro días, cuando esté segura de que está contrayendo los músculos pubococcígeos, aumente el ejercicio a diez contracciones seis veces por día. Si cada contracción demora dos segundos el tiempo total del ejercicio por día será de dos minutos. Después de un período de cuatro a seis semanas, aumente gradualmente hasta trescientas contracciones por día, lo cual no debe requerir más de diez minutos por día.

 

Para este tiempo debe estar ocurriendo ya un mejor control de la orina y algo de mejoramiento sexual. Con otras cuatro semanas, para hacer un total de diez, debe completarse el programa. Tal vez no se necesite un ejercicio mejor planificado, ya que los músculos pubococcígeos fuertes y bien desarrollados mantendrán bajo control el flujo involuntario de la orina.

 

La actividad sexual también ayuda a fortalecer estos músculos. Se aconseja a las mujeres comenzar contracciones voluntarias de los músculos pubococcígeos durante la primera parte del juego amoroso a fin de elevar la tensión sexual antes de la inserción del pene.

La contracción de estos músculos también puede ofrecer al marido más sensaciones placenteras durante la relación sexual. También, cuando la mujer desarrolla el control voluntario, y cuando hay una comunicación verbal amante entre los dos cónyuges, ésta puede aprender exactamente cuando debe contraer los músculos pubococcígeos para darle a él la máxima excitación precisamente antes y durante el orgasmo.

 

CUARTA FASE

EL RELAJAMIENTO

 

Cuando ha terminado el acto sexual, los fuegos de la pasión y del placer se calman hasta convertirse en un magnífico y tranquilo resplandor.

 

Este debe ser un tiempo en que el marido le manifieste a la esposa ternura con abrazos, besos y palmaditas amorosas. Mientras los dos continúan acostados y estrechamente unidos el uno en los brazos del otro, simplemente disfrutando cada uno de la presencia del otro, la pareja debe continuar expresándose el amor. Esto asegura una suave transición al completo relajamiento de los dos. Pudieran necesitarse unos treinta minutos para que desaparezcan todas las señales de excitación física.

 

ENTENDIENDO LA NATURALEZA SEXUAL DEL CÓNYUGE

 

Cada uno responde de manera diferente…

 

            Ellos:

·        Deben manifestar a su esposa amor incondicional y constante. No aislé la actividad sexual a la noche, haga que sea consecuencia de una serie de expresiones de amor

·        Cuídese pensando en ella: mantenga una buena figura, báñese antes de la relación, mantenga un buen olor en su cuerpo, vístase apropiadamente como ella le recomienda

·        Los sentimientos sexuales de la mujer se pueden comenzar a estimular mucho antes del acto sexual, dándole muestras de amor y ternura durante el día, no peleando de día y buscándola en la noche

·        Para tener relaciones significativas, disponga de los momentos en que su esposa esté física y emocionalmente fresca

·        Aprenda a conocer el comportamiento físico y emocional de su mujer: Qué le complace, Qué estímulo físico le ayuda sexualmente?

             

            Ellas:

             

·        Deben conocer que ellos tienen una orientación de tipo visual. Por tanto, cuide su forma de vestir, su cuerpo, perfúmese, báñese antes de las relaciones, mantenga sus piernas y axilas bien depiladas como cuando era soltera

·        Recuerde que el hombre se puede excitar en forma instantánea. Sorpréndalo lentamente.

·        El ego del hombre está ligado a lo que la esposa piensa de él en el aspecto sexual. Si la esposa demuestra actitudes negativas, se sentirá afectado por el rechazo.

 

CUANDO “NO LE APETECE” TANTO AL HOMBRE COMO A LA MUJER

 

Uno de los errores que tenemos muchos de los casados es pensar que nuestra pareja debe ser como los scouts, estar siempre listos. Y esto no es así. Existen varias razones por las que se puede no tener el deseo de tener relaciones con la pareja, entre ellos;

 

·       Cuando la relación matrimonial atraviesa un período difícil. Puede que nadie tenga la culpa. Hay que trabajar en equipo para resolver la actitud frente a la crisis. El lívido volverá a renacer.

·    Cuando alguno de los dos se siente menos que el otro. Menos guapo, menos inteligente, etc. Cree que no lo merece. Le da miedo…

·        Cuando hay resentimiento, el corazón resentido bloquea   el deseo

·        Cuando alguno de los dos en especial el hombre ha sufrido algún fracaso sexual como la eyaculación temprana y le da miedo volver a fracasar. No es que no desee sino que teme decepcionar

·        Razones médicas. Es cierto que el deseo inicia en la mente, y que el principal órgano sexual esta en la mente y no precisamente en los genitales, pero el cuerpo juega un papel importante. Si no tiene los medios físicos para reaccionar, el deseo no aparece. Aquí se debe pensar en un médico.

·        Problemas hormonales

·    Medicinas que toma (para colesterol, úlcera estomacal, depresión, glaucoma. H.T.A.) se pueden sustituir por otras según criterio médico.

·        Enfermedades graves

·        Depresión. Es la primera causa en frecuencia de la falta de deseo sexual. La disminución en la libido es lo primero que desaparece cuando la persona está deprimida

·        Cuando el hombre teme ser agresivo

·       Cuando una emoción negativa supera el deseo: odio, ira, celos, desesperación, rabia, tristeza, irritación, etc.

 

“LA CLAVE DE UNA SEXUALIDAD FELIZ NO RESIDE EN LO QUE SUCEDE EN LA CAMA SINO EN LO QUE PASA POR LA CABEZA”

 

EXAMINE SU AMOR Y ENTREGA

 

Tener un cónyuge enamorado, que recibe un trato amable y especial durante el día, es imprescindible para disfrutar las relaciones íntimas. Algunos esposos maltratan física y emocionalmente al otro durante el día, y esperan que en la noche exista disposición para una entrega en la intimidad.

 

En algunos casos el rechazo hacia su cónyuge puede que no sea evidente, pero quizá existe un callado reproche, una murmuración interior, que impiden la plena realización y satisfacción del sublime acto de amor entre los esposos.

 

Revise primeramente su entrega a Papá Dios, su deseo de hacer la voluntad de él, amando, perdonando y comunicando vida, fe y esperanza a su más cercano: el esposo (a)

 

Recordemos lo que dice 1 Corintios 7:2-5, respecto a la entrega de los cónyuges. “pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

 

Una sexualidad inteligente es también una sexualidad oyente, que sabe escuchar al otro; que escucha sus palabras, sus gestos y silencios. Si sabe escuchar, sabe hablar al otro, a su corazón. Saben hablar de su propia intimidad, eso les permite conocerse de mejor manera, en sus anhelos, temores, deseos, y expectativas hacia el otro.

 

APLICACIÓN TEOTERAPICA

 

La relación conyugal íntima es una experiencia hermosa que debe resultar de la entrega total de los cónyuges. El fundamento de una relación de tal índole únicamente proviene de una disposición de hacer la voluntad de Dios, es decir, de una entrega a Él. Una persona unida a Dios resuelve con él sus conflictos, recibiendo sanidad total. Esto hace que se encuentre lista para tratar equilibradamente a otros, que pueda dar y recibir amor, y por supuesto, disfrutar del precioso regalo de la relación sexual.

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