#construyendofamilia

*Nuestro devocional de Agosto 26 del 2015*

*LA ALABANZA, UN LENGUAJE DE AMOR*

*“Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su
firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de
su grandeza”. (Salmo 150:1-2)*

*PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 145:1-21*

*En momentos difíciles, la alabanza trae refrigerio a nuestro
corazón.* Nuestras
palabras, mezcladas con hermosas notas musicales (fruto de labios que
confiesen su nombre), llegan a los oídos de Dios, y traen bendición y
liberación a nuestras almas (Hebreos 13:15).

En los salmos, sin duda, el himnario de la iglesia primitiva, descubrimos
una impresionante descripción de ese Dios que merece nuestra alabanza y
adoración. El salmo 150 nos ilustra sobre cómo alabar a Dios:

** En su santuario: Nos habla del lugar en donde debemos exaltarle.*

**En la magnificencia de su firmamento: Por su grandeza y la manera hermosa
como ha creado el universo.*

** Por sus proezas: Él nos ha hecho vencedores ante todas las batallas a
las cuales nos enfrentamos cada día.*

** Conforme a la muchedumbre de su grandeza: Su esplendor nos motiva a
levantar la voz, reconociendo sus prodigios, milagros y señales.*

** ¿Con qué se alaba a Dios?: Con bocinas, con salterio y arpa, con pandero
y danzas, con cuerdas y flautas, con címbalos resonantes, y con címbalos de
júbilo.*

El saber que todo fue creado para nuestro bienestar, nos lleva a alabarle
espontáneamente. La alabanza nos conduce a la intimidad con Dios, a
disfrutar de su grandeza, y como consecuencia, nos deleitaremos en sus
manifestaciones. Hagamos hoy, de la alabanza, ese lenguaje de amor que le
permita acercarnos a Él y disfrutar de la plenitud de su Presencia.

*HABLEMOS CON DIOS:*

*“Te alabamos Dios porque grandes son tus obras, toda la creación cuenta de
tus maravillas. Cuanto más te alabamos, más disfrutamos de tu Presencia y
se hace más grande nuestro anhelo de intimar contigo, de agradarte y
conocerte. Gracias porque ese fue tu plan para con nuestras vidas,* *Nuestro
Dios y rey, ¡siempre te bendeciremos y alabaremos tu grandeza! ¡Grande
eres, nuestro Dios, y mereces nuestras alabanzas!. Hablaremos de tu inmensa
bondad, y entre gritos de alegría diremos que eres un Dios justo.* *Dios
mío, tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. Siempre
estás cerca de los que te llaman con sinceridad. ¡Nuestros labios siempre
te alabarán! ¡La humanidad entera te bendecirá ahora y siempre!” Amén*

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