jueves, 27 de agosto de 2015

#construyendofamilia

CORAZONES AGRADECIDOS, CORAZONES QUE ALABAN A DIOS

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecidle, bendecid su nombre”. (Salmo 100:4)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 118:1-29

La invitación del salmista para entrar en la presencia del Señor, es la de llegar a Él con alabanza, lo cual demuestra gozo por estar a su lado, seguido del dichoso reconocimiento de Dios como la fuente de todo bien, a tal punto que tendremos tanto, que estaremos capacitados para dar a otros y enseñarles también a ser agradecidos con nuestro Padre celestial.

La alabanza solo corresponde a Dios, por sus actos gloriosos, los cuales son maravillosos e incomparables. Por eso la Biblia dice: «porque no hay Dios tan grande como Tú». La alabanza nos permite decirle cosas hermosas a Papá Dios, expresiones nacidas de nuestro corazón, además es una forma de hablarle y reconocerle por su poder y grandeza.

Cada día tenemos muchos motivos para agradecerle. La gratitud nos da seguridad, confianza y mayor fortaleza para soportar los tiempos difíciles. Además, nos permite recordar que todo cuanto recibimos, proviene de su mano. La gratitud es característica del hijo que reconoce a Dios en todos sus caminos. ¿Cuántas veces ha agradecido a Dios por la vida que Él le da?

Expresemos hoy nuestro agradecimiento, reconociéndole como Dios y Señor: «Oh, Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra. Has puesto tu gloria sobre los cielos» Ofrezcámosle alabanza, como el salmista, alcemos nuestra voz para decirle: «Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo.» (Salmo 8 y 9).

HABLEMOS CON DIOS

“Espíritu Santo, llévame a la presencia del Padre, con un corazón agradecido, no solo por lo que has hecho en mí y en mi familia, sino por todo lo que eres. Quiero permanecer en tu Presencia, pues es allí donde habito seguro, confiado y tengo fortaleza para enfrentar las dificultades y los obstáculos, Amén”

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sin crisis la vida es rutina

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Damos lo mejor de nosotros cuando afrontamos desafíos. Es ...