domingo, 15 de noviembre de 2015

La plaga del siglo XXI: Todo sobre el Estado Islámico
De una rama de Al Qaeda a una verdadera plaga del siglo XXI. El violento y repentino levantamiento del Estado Islámico ha estremecido el mundo, activando alertas tanto en Oriente Medio como en los países muy alejados de la región.
El autoproclamado califato tiene armas y recursos, utiliza innovadores métodos de combate y de reclutamiento; sus soldados no saben qué es el miedo y sus objetivos ya no se limitan a Irak y Siria.
Mientras que los combatientes del Estado Islámico van ganando nuevos territorios y sembrando miedo y muerte, el mundo, horrorizado, no para de hacerse preguntas: ¿De dónde ha salido el EI? ¿Cómo ha conseguido convertirse en lo que es hoy en día? Y la pregunta principal: ¿Es posible detenerlo?
A continuación les contamos en detalle lo que sabemos sobre el Estado Islámico.
La historia de lo que hoy conocemos como el Estado Islámico se remonta al año 2004, año de nacimiento de un grupo terrorista próximo a Al Qaeda con el nombre de Yama'at al-Tawhid wal-Yihad (Comunidad del Monoteísmo y la Yihad). Dirigido por Abu Musab al Zarqaui, se formó para hacer frente a la invasión de Irak (2003) y desde entonces ha cambiado varias veces de nombre y objetivos.
En octubre de 2004 se unió oficialmente a Al Qaeda y pasó a llamarse Al Qaeda en Irak, nombre que en 2006 fue reemplazado por el del Consejo de la Shura de los Muyahidines y, más tarde auqel año, Dawlat al-'Iraq al-Islamiyya (Estado Islámico de Irak, o EII). Entonces la organización era liderada por Abu Bakr al Baghdadi y no actuaba directamente en Siria.
A mediados de 2011 uno de sus miembros, Abu Mohamad Al-Golani, fundó el Frente al-Nusra, que pasó a ser el principal actor yihadista de la guerra civil en Siria, obteniendo en particular los recursos del EII. 
  
Buscando mantener su influencia sobre el Frente al-Nusra y reflejar su involucración en la guerra civil siria, en abril de 2013, el EII pasó a denominarse Estado Islámico de Irak y Levante (nombre antiguo de los territorios sirios) y empezó a actuar también en este país. Sin embargo, las diferencias ideológicas y estratégicas enfrentaron a ambos grupos. Es más, los métodos y las actividades violentas de EIIL, como desmembramientos o decapitaciones, resultaron demasiado radicales, no solamente para las milicias sirias, sino también para la propia Al Qaeda. En febrero de 2014, el líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, anunció que dejaba de apoyar a EIIL y posteriormente pidió a la milicia que dejara de actuar en Siria y volviera a Irak.
Sin embargo, la ruptura no solo no detuvo al grupo terrorista, sino que le dio nueva vida: en junio de 2014, el Estado Islámico de Irak y el Levante anunció que eliminaba de su nombre la referencia geográfica y declaró que establecería un nuevo 'califato islámico', el primero desde el fin del Imperio otomano en el año 1924. El mismo día su líder, Abu Bakr al Baghdadi, fue autoproclamado 'califa' y 'líder de todos los musulmanes'. 
A medida que el grupo cobraba fuerza, crecía también la violencia de sus métodos y el alcance de sus masacres. Con especial crueldad los yihadistas, intolerantes hacia cualquier persona que no se ajuste a su ideología sunita salafista, persiguieron los yazidíes, a los que acusan de "adorar al demonio". Los hombres de esta minoría religiosa kurda fueron ejecutados sumariamente y sus mujeres convertidas en esclavas sexuales.
En marzo pasado, el grupo terrorista nigeriano Boko Haram, que fue responsable de la muerte de más de 10.000 personas en Nigeria en 2014, declaró su lealtad al Estado Islámico.
Ahora muchos expertos coinciden en que hoy en día la exrama de Al Qaeda tiene ya más poder que la propia organización de la que se escindió.  
ASÍ GOBIERNA EL ESTADO ISLÁMICO
Según los datos de la inteligencia de EE.UU., cada mes a la organización se unen al menos 1.000 voluntarios extranjeros, al margen de la movilización de la población en Irak y Siria, y hasta la fecha el número total de extranjeros supera a 16.000 personas de 80 países. De acuerdo con un exmiembro del grupo islamista, en todos los países occidentales operan divisiones clandestinas del EI, cuyo objetivo es desestabilizar la situación en los Estados europeos y organizar atentados si así se lo ordenan.
A diferencia de los demás grupos de islamistas radicales, los 'constructores del califato' de verdad quieren crear un Estado en los territorios ocupados. Cuando los combatientes del EI toman control de una ciudad, inmediatamente organizan allí una policía, una administración local y los tribunales de la sharía. 
El último 'logro' del Estado Islámico es la nueva moneda de oro propia, que tiene un valor que va desde los cinco centavos hasta los 700 dólares.
Al mismo tiempo, desde el principio el Estado Islámico se ha basado el control y la vigilancia para evitar que la organización se convierta en otra Al-Qaeda, sin una jerarquía y sin que esté claro quién manda y quién obedece.

El plan maestro del 'arquitecto del Estado Islámico'

En este sentido, llaman la atención los documentos internos secretos del Estado Islámico, obtenidos y publicados recientemente por el diario alemán 'Spiegel' que muestran que la estrategia del grupo terrorista consiste en un plan detallado para conquistar Siria y crear nada menos que un Estado de inteligencia.
Los documentos, en su mayoría escritos a mano, provienen del llamado 'arquitecto del Estado Islámico', un excoronel de la inteligencia iraquí conocido por el nombre-código de 'Haji Bakr'.
El excoronel se había unido a la organización precursora del Estado Islámico en Irak en 2004 y, posteriormente, en 2010, ayudó a Abu Bakr al Baghdadi a conseguir el liderazgo nominal del EI. En 2012 Bakr operaba junto a las fuerzas del grupo en Siria y fue asesinado en combate en 2014. 
Según 'Spiegel', los documentos revelan métodos de establecimiento de un Estado inteligente, bien organizado y altamente complejo, basado en el espionaje generalizado, la vigilancia, los asesinatos y los secuestros. Los espías del grupo fueron introducidos en el sistema administrativo y en los organismos religiosos del norte de Siria antes de que empezara la guerra contra el Gobierno. 
Los agentes debían deshacerse de las personas carismáticas que pudieran convertirse en líderes de la lucha antiyihadista. Unidades especiales del EI eliminaron a los potenciales líderes de la oposición desde el principio y solo después iniciaron los ataques a las posiciones del Ejército sirio con el apoyo de "células durmientes" armadas. 
El 'arquitecto del Estado Islámico' era muy consciente de que en una sociedad donde todo el mundo se conoce será difícil encontrar a verdugos que no duden en matar a los civiles.
Es por eso por lo que creó campos de entrenamiento donde debían reunirse los islamistas radicales de diferentes países. Después de dos meses en un campo así, los reclutas se convierten en unidades de batalla perfectas que obedecen cualquier orden del líder.
A pesar de su odio hacia Occidente, el Estado Islámico está haciendo un gran esfuerzo por reclutar a occidentales y así aumentar su influencia propagandística. Por ejemplo, tan solo durante el pasado mes de enero, unos 100 estadounidenses viajaron al extranjero presuntamente para unirse a los yihadistas en Siria e Irak, sumándose a los cerca de 4.000 occidentales que ya lo habían hecho.
'The New York Times' ha contado la historia de una joven estadounidense que ha caído víctima de los métodos de reclutamiento del EI.
El Estado Islámico y una solitaria joven estadounidense
Una de las innovaciones del Estado Islámico es que no controlan ni coordinan a gran escala las acciones de sus simpatizantes en Europa y EE.UU.
Es decir, animan a los habitantes de los países desarrollados a tomar la iniciativa en sus propias manos, coger un arma e ir a matar.
Un ejemplo de cómo funciona este sistema podría ser el reciente ataque contra un complejo industrial en Francia, donde un musulmán que vivió y trabajó en el país durante muchos años, decapitó a su jefe, colgó su cabeza en la verja de la fábrica y provocó una fuerte explosión que ha dejado dos heridos.
Los musulmanes de Oriente Medio no tienen califato desde el otomano (1517-1924), de orientación sunita, el cual fue abolido por Turquía en la reforma constitucional de 1926.
Hoy la mayoría de los países de Oriente Medio son seculares y no islámicos, y un musulmán devoto que quiere vivir de acuerdo con la sharía no tiene muchas opciones (Irán es una excepción, pero es chiita, mientras que el 87 por ciento de la población del mundo musulmán es sunita).
Mientras tanto, para muchos musulmanes de la región su identidad religiosa es más importante que su identidad nacional.
Sunitas y chiitas: ¿Qué les separa?
Además, al tomar una ciudad, los combatientes del Estado Islámico les dan la enhorabuena a los habitantes locales por la llegada de una nueva vida y prometen no ejecutar a nadie (sin razón). También reparten comida entre los pobres (sin olvidar de grabarlo), abren tiendas y servicios sociales. 
Asimismo, los insurgentes siempre están en busca de nuevas herramientas que les ayuden a expandir su influencia en Oriente Medio y ganarse el apoyo de las poblaciones locales.
Según opina Allyson Beach, especialista en energía y medio ambiente de la organización estadounidense Council on Foreign Relations, uno de los recursos que intentará explotar el grupo es el agua, un objetivo determinante de la estrategia de expansión regional del Estado Islámico, que "en caso de ser conseguido y adecuadamente mantenido podría legitimar parcialmente su gobierno o, alternativamente, ser explotado como arma".
La analista destaca que la inseguridad en el tema del agua "se extiende más allá de Irak y Siria a países socios de EE.UU. como Jordania, aumentando el riesgo de que las poblaciones, privadas de sus derechos se vuelvan hacia el EI si la organización terrorista desarrolla la capacidad de proveer recursos hídricos adecuados".
Para contrarrestar esta amenaza, la coalición de países que luchan contra el EI "debería dar prioridad a la protección de grandes presas hidroeléctricas e infraestructura de agua en las zonas bajo ocupación del EI o cercanas" y "crear alternativas viables" para aumentar el suministro del agua en Siria e Irak, sostiene Beach.
En su opinión, "el retraso de esta acción pone barreras añadidas a la estrategia de la coalición para derrotar al Estado Islámico", ya que, según ha afirmado uno de los residentes de Mosul, "si [el EI] consiguiera mantener los servicios, la gente lo apoyaría hasta el último segundo".
Pérdidas irreparables: ¿por qué destruyen el patrimonio histórico?
Aparte de las pérdidas humanas, el Estado Islámico ya ha causado pérdidas irreparables para el patrimonio histórico y cultural de la humanidad.
Casi 2.500 iglesias, mezquitas y monumentos de Siria e Irak o las antiguas ciudades de Hatra y Nimrud son solo algunos ejemplos de las maravillas destrozadas por los 'bulldozers', mazas y explosivos de los extremistas.
"Milenios de historia han sido destrozados con martillos de ignorancia. Con cada monumento destruido la historia se olvida", lamenta al respecto Abdulameer Al-Hamdani Dafar, arqueólogo de la Universidad de Stony Brook en Nueva York.

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