UN DIA PARA NO OLVIDAR

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Lucas 9:62, Eclesiastés 7:10, Números 6:24-26

El último día del año es para muchas personas un día difícil y complicado pues no dejan de aparecer en la mente todas aquellas situaciones que se vivieron, sobre todo las que nos afectaron e hicieron daño.

Para que usted no vaya a pasar un día amargo, le invito a hacerse tres preguntas:
Pregúntese primero: ¿Qué ocurrió durante el año?
Haga una lista sincera de sus desaciertos y fracasos y luego ore, hable con Dios, pida perdón y declare todo esto “cubierto por la sangre de Cristo”. Expréselo así. Entonces se librará de la culpa y del pasado. Ahora haga una lista de todos sus logros y triunfos, personales, familiares, negocios, laborales; déle gracias a Dios por todas estas bendiciones y declárelas también “cubiertas por la sangre de Cristo” exprese así esta oración. Entonces se librará del orgullo y la autosu
ficiencia.

La segunda pregunta es esta: ¿Qué espera del año que viene?
De
fina qué quiere lograr para mejorar su vida familiar, su vida personal, su trabajo, su vida espiritual, es decir hasta dónde quiere llegar.

La tercera pregunta: ¿Qué voy a hacer para lograr lo que anhelo?
Recuerde, las cosas no vienen por el sólo hecho de desearlas. Además, piense que un cambio de calendario no signi
fica nada si no hay un cambio de actitud, de hábitos y una vida bien ordenada. Tome la decisión de organizar el manejo de su tiempo, de su trabajo o negocio, de su dinero y no deje nada al azar. Tome la decisión ante todo de seguir las instrucciones sabias que Dios le da respecto a la buena administración de cada uno de los aspectos de su vida.

Haciendo esto usted vivirá el último día del año sin amargura ni tristezas, pero sí con la expectativa de la llegada de un nuevo y mejor año, pues con Dios vamos de gloria en gloria y de victoria en victoria.
¡Con Dios vamos de lo bueno a lo mejor y de lo mejor a lo excelente!

HABLEMOS CON DIOS:

“Padre Nuestro, hoy elevo a Ti mi oración de agradecimiento por todas las cosas que en este año me sucedieron. En los momentos difíciles sentí tu amor y protección y en los momentos de triunfos y alegrías, tu gracia y dirección. Por eso me arrodillo ante Ti, para dejar en tus manos el pasado y pedir tu bendición de Padre para el año que está a punto de comenzar:

 

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