Nuestro devocional de Enero 22 del 2016

BENDICIÓN HASTA QUE SOBREABUNDE

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”. (Malaquías 3:10-11)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Génesis 14:17-20; Proverbios 3:1-10

El plan de Dios respecto del hombre ha sido y será siempre bendecirlo. ¿La razón? Su infinito amor y misericordia. Pero no quiere bendecirnos de cualquier manera. La Biblia nos enseña que la bendición que Dios nos quiere dar es generosa y abundante. Por eso nos muestra claramente qué es lo que debemos hacer para disfrutarla. El problema de la mayoría de las personas es que no conocen el plan perfecto de Dios para bendecirles, o luego de conocerlo, no lo aceptan ni lo obedecen. Entre muchos principios de prosperidad, uno muy importante, que revela nuestra fe y sujeción a Dios, es el diezmo.

Desde el mismo momento en que Dios diseña el plan de salvación para la humanidad a través de la simiente de Abraham, Jesucristo, le revela al padre de la fe cuál sería el plan divino para la extensión de su reino hasta el cumplimiento final de la Gran Comisión. Todo miembro de su pueblo devolvería la décima parte de todo aquello con lo que hubiera sido bendecido. Así probaría el Señor la fidelidad de sus hijos y cuánto creían en Él y en sus palabras. El diezmo, además, les permitiría entender que Dios es el dueño absoluto de todas las cosas y que el hombre es solamente el mayordomo y administrador.

El diezmo era y sigue siendo la estrategia a través de la cual Dios derramará abundantes bendiciones sobre sus hijos. Mediante la entrega del diezmo, Dios determina que el hombre reciba multiplicado y que esa bendición no abarque simplemente el aspecto financiero sino todas las áreas de su vida. Se trata de una bendición integral, abundante y completa, a nivel material pero también espiritual: Avivamiento a causa de la obediencia, consagración y dedicación al Señor, nuevos obreros para su obra y extensión de su reino.

HABLEMOS CON DIOS

“Padre Celestial gracias por este nuevo día que nos regalas a Tu lado y por todo lo que recibimos de tus manos, qué hermosa lección de fe para una vida de abundancia y prosperidad. Enséñanos a reconocer que eres el dueño de todo y la fuente de toda provisión. Revélanos, por tu Santo Espíritu, el privilegio de diezmar con alegría y así disfrutar de las enormes bendiciones que tienes para nosotros.  Confiemos en Jehovah con todo nuestro corazón, y no nos apoyemos en nuestra propia inteligencia, reconócelo en todos los caminos, y Él enderezará nuestras sendas. Honremos a Jehovah con nuestras riquezas y con las primicias de todos nuestros frutos”. Amén

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