Nuestro devocional de Enero 29 del 2016

OÍR Y OBEDECER PARA QUE NOS VAYA BIEN

“Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres” (Deuteronomio 6:3)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Deuteronomio 4:39-40, Salmo 119:9-16

Solo cuando oímos y obedecemos a Dios, estamos preparados para las tareas y desafíos de la vida; siempre, en todas las circunstancias la voz de Dios que ha penetrado en nuestro corazón será suficiente recurso para darnos el valor y la fortaleza necesarias. Oír su voz nos recuerda que no son sólo palabras, sino promesas que serán cumplidas.

Pero lo único que determinará la bendición de Dios para nuestras vidas es oír atentamente sus palabras, con gran cuidado y esmero, pidiendo la ayuda del Espíritu Santo para interiorizarlas y grabarlas en lo profundo del corazón, al punto que se vuelvan parte de nosotros mismos. Cuando oímos atentamente, el mensaje impacta nuestra mente quedando nuestros pensamientos bajo el señorío de Cristo, experimentando victoria sobre la antigua manera de pensar, sobre los viejos paradigmas.

Después de oír, es imprescindible meditar en la Palabra de Dios con el fin de conservarla en la memoria y retenerla en el corazón. Guardar la dirección y el consejo nos salvará de pecar. Sólo entonces, cuando esas palabras sean parte de nuestros pensamientos y sentimientos, se convertirán en acciones conforme a la voluntad de Dios. Es aquí donde comenzamos a disfrutar de incontables beneficios: comunicamos unción a otros, actuamos como benditos y llevamos bendición al ambiente que nos rodea.

La intención de nuestro Padre celestial es que esos mandamientos, estatutos y decretos que Él nos enseña, sean puestos por obra y practicados por cada persona y familia sobre la tierra. De esta manera los seres humanos mantendremos una fe viva, un temor reverente a Dios que nos impulsará a obedecerle en todo y que se reflejará en todo lo que hacemos, dando paso a vidas íntegras y como consecuencia, a sociedades más justas.

HABLEMOS CON DIOS

“Señor gracias por permitirnos estar en Tu presencia, permítenos estar dispuesto a oír, guardar y poner por obra tus mandamientos, sabiendo que Tú te encargarás de que todas nuestras necesidades sean suplidas. Enséñanos a insistir permanentemente en este proceso, dejando que Tu palabra de vida penetre en nuestro interior, toma el control de nuestros corazones y haga terapia en todo nuestro ser. Padre Dios en nuestros corazones hemos guardado tus dichos, para no pecar contra Ti. Bendito tú, oh Jehová; enséñanos tus estatutos. Con nuestros labios hemos contado todos los juicios de Tu boca. Nos hemos gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza.  En tus mandamientos meditaremos; consideraremos tus caminos. Nos regocijaremos en tus estatutos; no nos olvidaremos de tus palabras.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

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