Un paso a la vez

Cómo aprender fácilmente cualquier cosa y no morir en el intento

Cómo aprender fácilmente cualquier cosa y no morir en el intento

Todos tenemos sueños: aprender a dibujar, hacer más deporte o, tal vez, aprender algún nuevo baile. Pero siempre nos estorba algo: o no tenemos tiempo, o creemos que nada nos saldrá bien.

Belle Beth Cooper muestra con su ejemplo que rendirse es muy tonto: si realmente quieres algo, lo podrás lograr. 

El año pasado empecé a despertarme temprano, aprendí un idioma extranjero y leí 5 veces más libros que el año anterior. A primera vista, parece que me esforcé mucho para lograr estos resultados. Pero en realidad no hice nada sobrenatural.

Me ayudaron estos 4 principios.

No te esfuerces demasiado:
empieza a hacerlo poco a poco

Cuando apenas empezaba a autoperfeccionarme, cometí un gran error. Siempre exigía demasiado de mí: levantarme de la cama a más tardar a las 6 de la mañana, leer al menos un libro a la semana. Y la diferencia entre lo que quería lograr y lo que lograba en realidad era tan evidente que cada día estaba más cerca de rendirme.

Pero luego descubrí que el progreso se lograba gracias a pequeñas victorias. Y me inventé una estrategia. Se trataba de enfocarme en la repetición de cierta acción cada día; al mismo tiempo, intentaba no pensar en la eficiencia de este método. En otras palabras, puse en primer lugar la cantidad y luego la calidad.

Estos fueron los pasos que implementé en mi vida diaria:

  • Lectura: una página antes de dormir

    Al principio solo leía una página antes de dormir (a menudo leía más pero si solo podía leer una ya lo consideraba como un gran logro). Cuando adopté este hábito, ponía un temporizador y leía 15 minutos. Al final, empecé a leer media hora antes de dormir y otra media hora en la mañana.
  • Para comparar: en 2013 leí 7 libros. En 2014, 22. En 2015, 33. Lo cual es casi 5 veces más que en 2013.

  • Aprender un nuevo idioma: una lección cada mañana 

    Hace tiempo venía estudiando francés pero lo hacía de manera superficial. Cuando decidí que quería mejorar mi conocimiento, empecé a estudiar una lección en la página de Duolingo cada mañana cuando tomaba mi café.

    Cada lección solo requiere unos 5 minutos, y las tareas no son tan difíciles. Luego me dieron ganas de estudiar más; dos, tres, a veces incluso cuatro o cinco lecciones si tenía ánimo. Hacía lo que podía pero una lección como mínimo.

    Ahora, de acuerdo a Duo, domino alrededor del 41% del francés. Y esto es un gran logro pensando que al principio solo le dedicaba 5 minutos al día.

Enfócate en una sola cosa

Lo más difícil para mí es no hacer muchas cosas a la vez. ¡Siempre tengo tantos planes grandiosos, tanto entusiasmo! Pero cada vez que quería adoptar varios hábitos a la vez, todo terminaba en un fracaso. Lo que pasa es que a nuestro cerebro le resulta difícil enfocarse en varias cosas a la vez.

Por ello me inventé una nueva regla: solo cuando adoptara bien un hábito, podía empezar a aprender algo nuevo. Por ejemplo, solo después de acostumbrarme a leer antes de dormir pude empezar a estudiar francés. Y cuando las lecciones de francés ya no me representaban una gran tarea, me enfoqué en acostumbrarme a levantarme temprano.

A veces para adoptar un hábito se requiere mucho tiempo. Sufrí más con despertarme a las 6 de la mañana. Durante cuatro meses (¡cuatro meses!) intentaba encontrar un enfoque adecuado para mí, observaba mi progreso y les comentaba mis logros a mis amigos cuyo apoyo fue invaluable.

Ahora me levanto temprano sin ninguna alarma. No fue fácil lograr estos resultados pero valió la pena.

Se cree que para asimilar una nueva costumbre se requieren aproximadamente 66 días (es decir, casi 2 meses).

Elimina las barreras: todo lo que necesitas debe estar a la mano

Noté que es más fácil realizar las tareas cotidianas cuando las cosas necesarias están a la mano. Por ejemplo, para tomar mi café en la mañana siempre me llevaba mi móvil, así me acostumbraba a estudiar francés en línea. También me resultaba más fácil empezar a leer una página antes de dormir si el libro se encontraba en el buró de mi cama.

Uno de mis proyectos para el 2016 es tocar el piano más a menudo. Ahora lo hago solo cuando tengo ánimo pero no es suficiente para que sienta un progreso notable. Sin embargo, cuando me di cuenta de que me dan ganas de tocar cuando el piano está cerca, lo puse en la sala al lado de la puerta que lleva a la cocina; así puedo tocar mientras espero a que se prepare la comida o cuando entro a la cocina durante el día.

También en 2016 me gustaría hacer más deporte. Noté que si en la mañana vestía un traje deportivo, tenía ganas de correr. Por eso, desde la tarde anterior alisto la ropa que me pondré al despertarme.

Acumula hábitos: que las nuevas costumbres se agreguen a las que ya existen

Una acción realizada automáticamente debe convertirse en una especie de mecanismo de activación para alentarte a tomar algo nuevo. Por ejemplo, al levantarme de la cama en la mañana, lo primero que hago es preparar café. Mientras se prepara mi café, empiezo a estudiar francés. Mi costumbre de hacer el café me estimula a realizar tareas de francés. Y cuando me voy a dormir, de inmediato abro un libro, de esta manera, en cuanto vaya a acostarme, me acuerdo que debo leer.

Ahora asimilar nuevos hábitos se ha convertido en un pasatiempo para mí. Y me inspira la única idea de cuántas cosas más podré aprender dando pasos pequeños.

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