El amar pero sin atropellos


El amor sin límite es un mito. Si te preguntas hasta dónde debes amar, solo piensa hasta dónde llegan tu integridad, tu dignidad y tu felicidad, allí encontrarás la respuesta. Las fronteras de lo admisible se cruzan cuando tu vocación y anhelos ocupan un lugar secundario. Cuando la inseguridad de tu vida sólo es superada por lo predecible que llega a ser. Cuando dejas de ser para ti y comienzas a ser para el otro.  Cruzar esa línea puede significar ir más allá de lo que estás dispuesta/o a soportar, lo cual, seguramente, no te va a gustar y querrás volver a tu individualidad, retomar esa persona que vivía tranquila junto a su soledad bien llevada.

Un amor de pareja saludable establece condiciones saludables dentro de una demarcación realista, fuera de todo romanticismo. Cuando los límites de esa zona se sobrepasan, se rompen o se vulneran (faltas de respeto, maltrato, infidelidad, desamor), la relación debe terminarse o transformarse, sin importar si el amor aún existe. Tampoco implica, necesariamente, que el afecto tenga que disminuir, significa que desde ese punto de partida, el amor por sí solo no justifica ni valida el vínculo afectivo debido a los costos psicológicos, morales, físicos y/o sociales.

Entonces, ¿Cómo identificamos el momento preciso para despedirnos? Hay tres situación en las que es mejor “cortar por lo sano”: 

Cuando no te quieren

¿Por qué seguimos en una relación insana, a sabiendas de que no nos aman? Esperar a que te quieran puede ser una de las experiencias más humillantes y tristes:"Ya no me abraza, ya no se preocupa por mí" o "Nunca me he sentido realmente amada o amado". ¿Qué esperas, entonces? Mendigar amor es la peor de las indigencias, porque lo que está en juego es tu persona y si el otro, el que está por "encima", acepta dar limosnas, no te merece.

Cuando obstaculizan tu autorrealización

La pregunta que surge es obvia: ¿por qué motivo el amor que sientes por tu pareja debe impedir la expansión satisfactoria de tus talentos y capacidades personales? Hablo de los deseos que te mueven, de lo que quieres hacer, de tus motivaciones vitales, de lo que te empuja a ser lo que eres y no otra persona. 

¿Cuál es tu ideal del "yo", tu vocación, tus aficiones, tus querencias, tus gustos, tus sueños, tus proyectos de vida? ¿Por qué abandonarlos? Un amor que exija la "castración motivaciónal" e intelectual del otro para que funcione, no es amor sino esclavitud. Todo lo que nos haga crecer como seres humanos, mientras no sea destructivo ni para uno ni para otros, debe llevarse a cabo, si no queremos sentirnos incompletos.

Cuando vulneran tus principios o valores 

¿Qué estamos dispuestos a negociar por amor? Hay cosas en las que no podemos ceder, simplemente porque, si lo hacemos, nos traicionaríamos a nosotros mismos. Existe un acuerdo implícito en la mayoría de los pensadores sobre el tema de los valores: el límite de lo negociable es la dignidad personal, es decir, la opción de ser valorado, honrado y respetado. La dignidad tiene que ver con la autonomía y la autodeterminación. Sentirse digno es aceptar que uno es merecedor de respeto. La dignidad es lo que se resiste a la humillación, a la auto-condena y a la condena injusta. Es el valor de lo que no tiene precio: ¿cuánto vales?

 

En otras palabras "Estaré a tu lado siempre y cuando me sienta amada o amado, pueda llevar adelante mis proyectos de vida y no vulneres mis principios y valores". De no ser así, el amor y la pareja deberán escribir su capítulo final.

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