Devociónal Mayo 6

DIOS, MI PADRE Y MI AMIGO

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra” (Salmo 138:7)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 66:1-20

Estas son las palabras de alguien que ha aprendido a creer. Con toda certeza podemos afirmar que el Rey David era un hombre de fe. Pero no una fe emocional, es decir, aquella que nos permite creer cuando todo anda bien y no hay problemas o adversidades en nuestra vida. Él había cultivado una fe de origen espiritual: Aquella que se adquiere cuando se es un hombre o una mujer de oración y estudio de las Escrituras. David conocía profundamente a Dios, sabía que era misericordioso y fiel. Por eso no se desanimaba cuando pasaba por momentos de angustia. Él vivía lo que dice una hermosa canción que ahora viene a mi memoria: “Alabar a Dios cuando las cosas nos salen bien, ¡qué bueno es! Alabar a Dios cuando en la vida no hay problemas, ¡qué cosa buena! Pero yo te alabo desde mis quebrantos, Jesucristo Santo se glorifica a través de mí”

Es fácil vivir como Dios quiere, tranquilos y seguros, pues sólo su presencia nos basta para enfrentar cualquier prueba o situación por dura que sea, ya que Él es fuente constante de paz, gozo y bienestar. Además, Él tiene un plan para cada vida y es poderoso para sacarnos airosos de las dificultades que se nos presenten. Todo lo sabe y no hay nada que sea imposible para Él. El secreto que hace posible vivir de esta manera, aun en medio de las dificultades, nos lo enseña el salmista, y es la oración.

En este mismo momento le invito a depositar su total confianza en su Papá Dios. Cuéntele todo lo que le aflige, y confíe en que Él le ayudará. Dios nunca se niega para prodigar el bien a todo el que viene a Él. Agradézcale por las cosas grandes y pequeñas que ha recibido de su buena mano, y de manera especial por las situaciones difíciles o dolorosas que haya vivido o esté experimentando hoy. Pídale sanidad para su corazón, mientras decide confiar plenamente y nunca dudar de su poder y su amor. Dios está a su lado, Él es su padre y su amigo.

HABLEMOS CON DIOS

“Señor, quiero alabarte con todo mi corazón, porque en todas las circunstancias me muestras tu amor. Decido en mi corazón confiar en ti cuando la angustia me asalte. Buscaré tu rostro a través de la oración, y ella será el poder más grande para que mi espíritu, alma
y cuerpo disfruten de tu cuidado y protección. Entonces nada temeré porque Tú estarás conmigo. Tu mano extendida me guardará del mal, y la sombra de tu diestra me amparará. Me darás cada día las fuerzas que necesito. Amén”

 

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