Devociónal Junio 21

ORAR PARA GANAR

“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. (Mateo 21:22)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Marcos 9:23-24

Dios escucha cada una de nuestras oraciones siempre; a medida que nos ejercitemos en ellas, adquirimos más fuerza en lo que emprendemos; por consiguiente, nuestra fe crece al punto de permitirnos mover montañas y alcanzar aquello que parece inalcanzable. De esta manera, Dios nos da una maravillosa promesa: «Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.»(Mateo 21:22).

Las promesas de Dios son suficiente garantía para una vida de victoria; no dudemos en apropiarnos de ellas, para nunca ser perdedores. Si alguna vez ve que sus oraciones no son respondidas, siga orando con más insistencia, porque Dios contesta lo que en verdad nos conviene. Él no responde caprichos o necedades, responde necesidades. No se rinda nunca, si no ve la respuesta. Ríndase a Dios con insistencia en lo que busca, de acuerdo con Su voluntad, porque de él viene todo lo bueno, agradable y perfecto para su vida.

Cada una de nuestras oraciones es oída por nuestro Padre amado, y a medida que nos vamos ejercitando en ellas, adquirimos más fuerza para los proyectos que emprendamos; por consiguiente, nuestra fe se desarrollará hasta llegar a ser inquebrantable, permitiéndonos trabajar incansablemente, creyendo en lo imposible.

El Dios que daba grandes victorias a su pueblo, es el mismo Dios que usted y yo tenemos y que nos invita a buscar su rostro, para que disfrutemos de sus grandes triunfos. Hoy quiero recordarles que Jesús dijo: “Pedid todo lo que quisieran y os será hecho” y en la Carta Universal de Santiago, agrega: “no recibís porque no pedís” En Jesús podemos confiar sin duda alguna. En su nombre se le puede pedir al Padre y eso que se pide es escuchado y contestado. Jesús está deseoso por respondernos más abundantemente de lo que podemos pedir o pensar.

HABLEMOS CON DIOS

“Gracias amado Rey porque tu misericordia es grande y tu fidelidad incomparable, porque en cada momento de la vida estás conmigo guiándome y protegiéndome. Enséñame a ser un hombre de oración, que anhele estar en tu presencia disfrutando tu amistad. No tengas en cuenta mi debilidad, antes conviértela en el motivo de tu gloria, Amén”.

 

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