viernes, 30 de octubre de 2020

Teoría de la fijación de metas

Cuando se trata de proponerse metas, nadie queda exento del sentimiento de ansiedad e inseguridad – Es normal que nos sintamos abrumados ante la posibilidad de fracaso, porque nos enfrentamos a lo desconocido. Pero que esto no te desaliente, hoy descubrirás que existe una mejor manera para escoger tus metas personales. Al mismo tiempo, si eres un empresario, entenderás el poder de motivar a tu equipo de trabajo con la fijación de metas para incrementar el desempeño laboral.

Solemos olvidar que lo importante de una meta no es lo que podamos obtener con su culminación. Lo realmente significativo es el cambio que pueda provocar ello en nosotros como personas. Tomando esto en consideración, el psicólogo estadounidense Edwin Locke propuso una teoría para la fijación de metas, en la cual incluyó cinco principios fundamentales que deben seguirse para cumplir una meta de forma satisfactoria.

Los 5 Principios que deben seguirse para fijar metas



Fijación de metas

Primero: La claridad

Sea cual sea meta que te propongas, es fundamental que sea específica. Metas muy generales te llevarán a perder el verdadero propósito y terminarás con poca motivación para continuar. De igual manera, es necesario que plantees desde el inicio qué se busca alcanzar para no desviarte, ya que esto podría hacerte perder tiempo y esfuerzo.

Segundo: Establece retos

Como regla general, mientras más difícil sea tu objetivo, mayor será la satisfacción que tendrás tras completarlo – Es importante que añadas retos, esto se convertirá en un factor decisivo en proyectos de largo plazo en donde necesitarás percibir beneficios para mantenerte interesado. Por otro lado, hay que ser realista y abandonar aquellas metas muy complejas que sabemos no podemos cumplir, ya que en vez de beneficios, percibiremos pérdidas.

Tercero: El compromiso

Este paso es el más obvio, si has elegido por ti mismo una meta, entonces automáticamente deberías estar comprometido a ella – a menos de que hayas sido forzado a participar, entonces será difícil que te sientas motivado a ser responsable y constante.

A menudo en las empresas se presentarán actividades que no serán del agrado de los trabajadores – Lo que llevará a quejas que conducirán eventualmente a un bajo desempeño. Para evitar este escenario, es importante que no fuerces a tu equipo de trabajo. Es fundamental que mantengas un tono amistoso, escuches sus opiniones, y converses sobre las actividades hasta que se haya llegado a un acuerdo mutuo, en ese momento, tus trabajadores podrán estar genuinamente comprometidos y su productividad se mantendrá – o en algunos casos – aumentará.

Cuarto: La retroalimentación

Uno de los elementos más significativos a tener en consideración en la delegación de tareas: es la retroalimentación. Haz que tus empleados se sientan reconocidos por sus esfuerzos, si logras cumplir un sentimiento de aprecio y valoración, serás recompensado por parte de ellos con resultados positivos. Por otro lado, es importante que seas sincero y proveas indicaciones cuando el desempeño disminuya – esto les ayudará a mejorar.

Quinto: La complejidad de las tareas

En ocasionas las tareas pueden volverse muy complejas y llegar a paralizarte. Para evitar esto, es preferible que no pienses en tu meta como un todo, divide por categorías lo que te propones, como si se tratasen de objetivos individuales. Esto te ayudará a organizarte y no perder los ánimos.

Toma en consideración que tu equipo de trabajo podría necesitar de entrenamiento adicional para cumplir con ciertos objetivos – Es fundamental que proveas apoyo para evitar un trabajo mal realizado – Al mismo tiempo, estarás promoviendo una adecuada cultura organizacional.

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